jueves, 29 de noviembre de 2007

Bolivia vuelve a la calma tras violento paro convocado por la oposición

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Quema de casas de parlamentarios y partidos políticos, amedrentamiento a comerciantes para impedir la apertura de negocios y amenazas a medios de comunicación, marcaron la jornada de paro convocada en seis departamentos de Bolivia contra el Gobierno de La Paz.

La calma regresó este jueves a Bolivia tras una jornada de paro "violento y antidemocrático", promovido por la oposición y condenado por el Gobierno y los movimientos sociales por su evidente carácter político.

El viceministro de Régimen Interior de Bolivia, Rubén Gamarra, aseguró que el paro fracasó, pues tuvo como componente esencial la violencia y el enfrentamiento, pese a su supuesto carácter cívico.

Partidarios del paro de 24 horas, convocado por la denominada "media luna ampliada" en seis de los nueve departamentos de Bolivia, recurrieron este miércoles a la violencia para obligar a comerciantes y ciudadanos comunes a acatar la medida, que fue promocionada como "conciencial y pacífica" por sus dirigentes.

Según la Agencia Boliviana de Información (ABI), el "paro cívico" no se acató en las seis provincias, a excepción de algunas ciudades intermedias, donde la estrategia fue promovida por las alcaldías afines a los prefectos (gobernadores) y otros grupos de oposición.

Los grupos de choque, organizados por las prefecturas opositoras, atacaron domicilios de parlamentarios del oficialista partido Movimiento al Socialismo (MAS), cerraron forzosamente negocios e intimidaron a los medios de comunicación social que no comulgan con la línea editorial de la "media luna", según publica ABI citando a la prensa local y testimonios de la ciudadanía.

Abraham Cuéllar, senador de Poder Amazónico Social (PAS), fue una de las víctimas de los grupos de choque de la Prefectura de Pando (noreste). Según relata, escuadrones en actitud vandálica quemaron su casa en represalia por haber apoyado la aprobación de la renta Dignidad y el traslado de la sede de la Constituyente, si Sucre (capital) no ofrece garantías.

En esta localidad los comerciantes fueron agredidos al intentar levantar las santamarías de sus negocios y varios opositores atacaron estaciones radiales que recibían llamadas de personas que denunciaban los excesos de los grupos en "paro cívico".

"Pando mostró un acatamiento en su totalidad en segundo día de paro contundente que es el reflejo por el sentimiento de reclamo y demanda de las reivindicaciones de este departamento", dijo, no obstante, la presidenta del Comité Cívico de Cobija, Ana Melena.

En Tarija (sureste), se vivió una situación similar. La casa regional del MAS fue quemada, algunos domicilios de parlamentarios fueron amenazados, varios comercios cerraron, la mayoría de los bancos decidieron no atender al público y se observaron quemas de llantas en esquinas y avenidas, reseña ABI.

Por su parte, en Cochabamba (centro), grupos opositores apedrearon las fachadas de negocios que pretendían abrir con normalidad. Además, estudiantes universitarios marcharon por una plaza de la ciudad donde quemaron dos muñecos con la imagen del prefecto local Manfred Reyes Villa y otro del prefecto de Santa Cruz, Rubén Costas.

"Hemos comprobado que se está llevando decididamente este paro cívico con excepción de algunos puntos en la población que no están acompañando esta medida", dijo la vicepresidenta del Comité Cívico de ese departamento, Patricia Galarza.

Otro departamento donde se registraron problemas fue en Santa Cruz, uno de los bastiones más aguerridos de la derecha boliviana. Allí, jóvenes de la Unión Juvenil Cruceñista, en estado de ebriedad, atacaron mercados y puestos de venta que intentaron abrir.

En Sucre, capital oficial del país suramericano, el paro de actividades fue total y no se registraron hechos de violencia. Esta ciudad está paralizada desde el sábado pasado por los hechos violentos que se registraron producto las manifestaciones por la capitalidad plena de poderes, que reclaman a La Paz.

La "media luna ampliada" está conformada por los departamentos de Santa Cruz, Beni, Pando, Tarija y Cochabamba, todos al este de Bolivia. Se le llama de esta manera por la forma de "media luna" que se extiende de norte a sur por el oriente boliviano.

El paro "cívico" fue convocado en protesta por la aprobación de la Renta Dignidad, un bono de dos 400 bolivianos dirigido a ancianos desde los 60 años. Para financiar estos pagos, ya aprobados por el Congreso y promulgados este miércoles por el presidente Morales, el Estado boliviano dispondrá de 30 por ciento de los recursos provenientes del Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH), que anteriormente se destinaba por completo a las autoridades departamentales.

La medida se toma luego que las regiones y municipios doblaran sus ingresos por la referida recaudación, tras la nacionalización energética.

Sin embargo, las autoridades de la llamada "Media luna", que agrupa a la oposición política de derecha, insisten en que la redistribución del IDH reducirá en más de 50 por ciento sus presupuestos anuales, argumento que el gobierno ha desmentido.

El Gobierno ha explicado que la reasignación del IDH no afectará la cantidad de dinero que se le entrega a las regiones. Lo único que variará es la manera en la que será enviado, pues en vez de ser recibido por las prefecturas, los fondos llegarán directamente a cada jurisdicción sin la mediación de las prefecturas.

Por el contrario, los opositores califican la medida como "perversa y autoritaria del Gobierno" y que no es otra cosa que "confiscar y desestabilizar" el recurso del IDH con el único fin de truncar el proceso de descentralización y autonomía.

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