miércoles, 19 de diciembre de 2007

Nestor Kirchner repudió duramente la operación basura emprendida por EE.UU

El ex presidente Néstor Kirchner acusó el miércoles a Estados Unidos de utilizar a "una banda de mafiosos" para desestabilizar al gobierno de su esposa Cristina Fernández, en referencia a la investigación que se lleva adelante en ese país sobre el denominado "caso del maletín".

En tanto que ambas cámaras del Congreso, con el voto del bloque oficialista, aprobaron una declaración de repudio contra Estados Unidos.

"La mala actitud de esta gente y su responsabilidad es tratar que una banda de mafiosos manotee el gobierno de Argentina", dijo Kirchner durante un acto con alcaldes de la provincia de Buenos Aires.

"Los argentinos debemos reaccionar con todas nuestras fuerzas para que esto no ocurra", exhortó el ex presidente, en su segunda aparición pública desde que dejó el poder el 10 de diciembre.

En tanto que en el Congreso prosperó un proyecto impulsado por el bloque oficialista de diputados y senadores para emitir una declaración que expresa "el absoluto repudio a la nefasta operación impulsada por Estados Unidos", que "tiene como consecuencia directa el menoscabo de la institución presidencial de nuestra Nación".

Al mismo tiempo, no avanzó un pedido de los legisladores de la oposición para interpelar al canciller Jorge Taiana por el caso.

El malestar obedece a que un fiscal estadounidense de Miami sostuvo que los 800.000 dólares incautados en agosto por la Aduana de Buenos Aires al empresario venezolano-estadounidense Alejandro Antonini Wilson estarían destinados a la campaña electoral de la ahora presidenta Fernández.

Lo hizo en el marco de una audiencia judicial en la que tres venezolanos y un uruguayo fueron acusados de no haberse identificado ante el gobierno estadounidense como agentes de inteligencia de Venezuela y de haberle ofrecido dos millones de dólares a Antonini Wilson a cambio de ocultar el origen y destino de esos fondos. Antonini Wilson había llegado a Buenos Aires procedente de Caracas en un avión rentado por la compañía argentina de energía ENARSA junto a funcionarios de esa empresa estatal y de la petrolera venezolana PDVSA.

Temprano el miércoles, el jefe de gabinete de ministros, Alberto Fernández, afirmó que el episodio constituye "una ofensa porque la justicia argentina estaba investigando este hecho y había pedido la extradición del principal implicado".

El ministro cuestionó también afirmaciones de funcionarios de Washington y del embajador estadounidense en Buenos Aires, Earl Anthony Wayne, de que se trata de un tema policial, que no debe afectar las relaciones bilaterales.

"En Estados Unidos los fiscales son dependientes del Poder Ejecutivo", dijo.

Al asumir su cargo, Cristina Fernández rechazó la denuncia y la calificó de "operación basura" y "maniobra de inteligencia" y el martes, al hablar en una reunión cumbre de mandatarios del Mercosur en Montevideo, insistió en señalar que hay quienes "solo hacen operaciones sucias y políticas sucias" en la región.

En tanto que su par venezolano Hugo Chávez, también en la reunión del bloque regional, negó que los detenidos en Miami sean agentes venezolanos y culpó tanto al FBI como a la CIA de montar una campaña que es "un basural"

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