miércoles, 9 de enero de 2008

La CIA contra la Integración Latinoamericana

Informe sobre el largo brazo de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) en torno al caso Antonini Wilson.

Caracas, 8 Ene. ABN (Andrés Sal.lari).- Cuando Cristina Fernández de Kirchner ganó las elecciones presidenciales argentinas el 24 de octubre de 2007, muchos halcones republicanos deben haber pensado que las relaciones entre Caracas y Venezuela ya no serían lo mismo. No fueron los únicos, algunos periodistas y analistas, tanto en Caracas como en Buenos Aires, pensamos y publicamos lo mismo.

El 2 de diciembre pasado se celebró en Venezuela un referéndum constitucional mediante el cual el presidente Hugo Chávez se proponía profundizar la vía al socialismo y habilitar su posible reelección en 2012. Chávez y los bolivarianos fueron derrotados en las urnas. En Miami y Washington hubo festejos.

Entre los que festejaron los resultados del 2-D se encuentran demócratas, republicanos y los servicios de inteligencia de Estados Unidos. Para ellos, la destrucción de la Revolución Bolivariana es uno de sus objetivos principales (detallaremos luego).

En este contexto se produjo pocos días después (10 de diciembre) la asunción de Cristina Fernández en Buenos Aires. Durante su campaña, Cristina se preocupó por mostrarse bien cerca de las estructuras del poder tradicional.

La entonces candidata presidencial no evidenció ningún gesto de acercamiento fuerte con Chávez (incluso viajó especialmente a Caracas para reunirse con representantes de la comunidad judía venezolana, para quienes Chávez no es una figura menos diabólica que el presidente iraní Mahmoud Ahmadineyad u Osama Bin Laden).

En 2007, quienes mueven las fichas del tablero de ajedrez global habían logrado un avance importante al montar una exitosa campaña de desinformación y desprestigio internacional contra el presidente venezolano y su propuesta de reforma.

En este marco, la semana de asunción de la nueva presidenta argentina –se insiste, con un Chávez golpeado- se aparecía como una excelente oportunidad para perfeccionar el cerco sobre el líder bolivariano, de cara a un jaque mate tan anhelado.

Para esto hacía falta mover una pieza en el tablero. La pieza designada fue el peón Guido Antonini Wilson. Sin embargo, algo no funcionó. Los ultraconservadores se apresuraron, se confiaron demasiado y montaron una operación demasiado obscena.

A continuación se harán públicos una serie de hechos que demuestran de manera incontrastable las siguientes afirmaciones.

1.- Que el Gobierno estadounidense designó a un grupo de agentes de inteligencia con la declarada misión de operar acciones de inteligencia con el propósito último de destruir a la Revolución Bolivariana.

2.- Que en ese marco debe entenderse la aparición del peón Antonini, ya que quienes dirigen esa causa judicial están ligados personal, política e ideológicamente con algunos de los agentes encargados de detener el proceso de emancipación venezolano.

3.- Que por ende, la proclamada independencia de los representantes de la justicia estadounidense por parte de los principales medios de comunicación del sistema es falsa e insostenible desde todo punto de vista.

4.- Que a partir de estos hechos se reafirma la existencia de una estructura comunicacional global que, al ocultarnos estas evidencias de manera sistemática (por ignorancia, pereza intelectual o intereses concretos), impone una realidad ficticia que genera la manipulación de la opinión pública en pos de los intereses políticos de un país, en este caso Estados Unidos.

En este grupo están incluidos la gran mayoría de los grandes medios de comunicación de nuestro continente.

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