jueves, 10 de enero de 2008

Noam Chomsky y la Integración Latinoamericana


NOAM CHOMSKY:Hubo un encuentro la semana pasada en Cochabamba, Bolivia, de todos los líderes sudamericanos. Fue un encuentro importante. Un índice de su importancia es que no fue reportado fuera de los servicios de cable. Lo cual significa que todos los editores estaban informados. Como supongo que no leyeron aquel informe del servicio de cable les voy a leer algunas cosas que indican por qué fue tan importante.

El sábado pasado, los líderes sudamericanos acordaron crear una comisión de alto nivel para estudiar la idea de formar una comunidad continental semejante a la Unión Europea. Me refiero a lo que se llama la Comunidad Sudamericana de Naciones donde los líderes y enviados de todos los países participaron en una cumbre de dos días en Cochabamba con el presidente de Bolivia, Evo Morales, como anfitrión. Los líderes—ahora estoy leyendo—acordaron formar un grupo de estudio para ver la posibilidad de crear una unión continental y hasta un parlamento Sudamericano. El resultado, según leo en el informe de la agencia AP, dejó al apasionado presidente venezolano Hugo Chávez, desde hace tiempo agitador de la región, y a la vez tomando un papel mayor en el mundo, complacido, pero impaciente: una postura típica. El informe continúa diciendo que los planes hacia la conformación de la unidad sudamericana continuarán este mes cuando el MERCOSUR, el bloque sudamericano de comercio, celebre su reunión, la que incluye a líderes de Brasil, Argentina, Venezuela, Paraguay, y Uruguay.

Ha habido un punto de conflicto en Sudamérica entre Perú y Venezuela, pero se aclara que Chávez y el presidente peruano Alan García aprovecharon la cumbre para hacer las paces tras haber intercambiado insultos durante el presente año. Y ese era el único conflicto real en Sudamérica. Así que parece que se ha suavizado.

Rafael Correa, el nuevo presidente ecuatoriano, propuso una ruta de intercambio por tierra y río para unificar la selva amazónica del Brasil con la costa pacífica del Ecuador, sugiriendo que esto podría ser una alternativa al Canal de Panamá para América del Sur.

Chávez y Morales celebraron un nuevo proyecto conjunto, la planta de separación de gas en la región boliviana más rica en ese recurso. Es una asociación entre PEDEVESA, la empresa petrolera venezolana, y la compañía de energía estatal boliviana. Y así sigue. Venezuela, como sé que algunos de ustedes saben, es el único miembro latinoamericano de la OPEP y tiene, por mucho, las más grandes reservas petroleras confirmadas por fuera del Medio Oriente; según algunos cálculos, quizás hasta las de Arabia Saudita no sean comparables. Bueno, eso es muy importante en el contexto general. Luego voy a comentar sobre eso.

También hubo contribuciones constructivas interesantes de Lula da Silva, el presidente de Brasil, Bachelet de Chile y otros. Todo esto es extremadamente importante.

Esta es la primera vez, desde las conquistas españolas hace 500 años, que ha habido movimientos reales hacia la integración en Sudamérica. Los países han estado muy separados entre ellos y la integración va a ser un requisito previo para la independencia auténtica. Quiero decir, ha habido, deben saberlo, esfuerzos hacia la independencia, pero han sido aplastados frecuentemente con gran violencia, en parte por la falta de apoyo regional, porque había muy poca cooperación regional, y así uno podía acabarlos uno por uno.

Eso es lo que pasó desde los años 60. El gobierno de Kennedy organizó un golpe en Brasil, el primero de muchos y ocurrió justo después de que el asesinato ya estuviera planificado. Era el primero de una serie de dominós que caían. Estados con seguridad nacional al estilo neonazi se regaron por todo el hemisferio; Chile fue sólo uno de ellos. Esto recién llegó a Centroamérica con las guerras terroristas de Reagan en los años 80, que la devastaron. Cosas similares ocurrieron también en el Caribe. Pero ese era un proyecto para destruir un país tras otro, uno por uno. Y tuvo el efecto dominó esperado. Es la peor plaga de represión de la historia latinoamericana desde las conquistas originales, que fueron horrendas. Apenas se está comenzando a entender qué tan horrendas fueron.

Pero la integración sí crea la base para la independencia potencial y eso es de suma importancia. La historia colonial, España, Europa, Estados Unidos, no sólo dividieron a los países entre sí, sino que también dejaron una fuerte división interna dentro de los países, de cada uno de ellos, entre una pequeña y muy acaudalada élite y una enorme masa de personas empobrecidas. La correlación en términos de raza es bastante clara. Generalmente, la élite rica era blanca, europea, occidentalizada, y la masa pobre de la población era nativa, indígena, negra, mestiza, etc. Es una correlación bastante clara y sigue hasta el presente.

Las élites blancas, blancas en su mayoría, no eran quienes manejaban los países… no estaban integradas, o sea, tenían pocas interrelaciones con los otros países de la región. Estaban orientadas hacia el occidente. Se puede notar esto de muchas formas. Por ejemplo, a dónde se exportó el capital, dónde se encontraban sus casas secundarias, dónde iban sus hijos a las universidades, dónde estaban las conexiones culturales, etc. Y tenían muy poca responsabilidad dentro de sus propias sociedades. Así que había una división fuerte.

También se apoyaba mucho, se puede ver, por ejemplo, en las importaciones. Las importaciones generalmente son bienes de lujo, en su gran mayoría. El desarrollo, tal como fue, fue más que nada desde el extranjero. Latinoamérica estaba mucho más abierta, mucho más abierta a las inversiones extranjeras que, digamos, el este asiático. Es parte del motivo por el cual su desarrollo tomó caminos tan distintos en el pasado… Caminos radicalmente distintos hacia el desarrollo durante el último par de décadas.

Y, claro, los elementos de la élite sentían mucha simpatía por los programas neoliberales de los últimos 25 años, que los enriquecieron…Destruyeron los países, pero los enriquecieron. América Latina, más que cualquier región del mundo, por fuera del sur de África, se adhirió rigurosamente al llamado Consenso de Washington, lo que llamaban por fuera de Estados Unidos los “programas neoliberales” de los últimos 25 o 30 años. Y en todas partes donde se llevaron a cabo rigurosamente, causaron desastre. Casi no hay excepciones. Una correlación muy notoria. Reducciones fuertes en el crecimiento, otros índices macroeconómicos, todos los efectos sociales que conllevan.

La verdad es que la comparación con el este asiático es muy interesante. Latinoamérica es potencialmente una zona mucho más rica. Quiero decir, hace un siglo se daba por entendido que Brasil sería lo que se llamaba el Coloso del Sur, comparable con el Coloso del Norte. Haití, hoy en día uno de los países más pobres del mundo, era la colonia más rica del mundo, fuente de mucha de la riqueza de Francia y que ahora está devastada, primero por Francia y luego por Estados Unidos. Y Venezuela…impresionante riqueza…se la tomó Estados Unidos alrededor de 1920, justo al comienzo de la era del petróleo; había sido dependencia británica, pero Woodrow Wilson sacó a los británicos reconociendo que el control del petróleo iba a ser importante, y apoyó a un dictador despiadado. Y luego, más o menos, sigue así hasta el presente. Así que los recursos y el potencial siempre han existido. Muy ricos.

En contraste, el este asiático casi no tenía recursos, pero siguieron un camino para el desarrollo muy diferente. En América Latina, las importaciones eran bienes de lujo para los ricos. En el este asiático, eran sus bienes capitales para el desarrollo. Ellos tenían programas de desarrollo que el Estado coordinaba. Ellos prácticamente hicieron caso omiso del Consenso de Washington. El control sobre el capital, el control sobre la exportación del capital, penas fuertes por hacerlo, sociedades más o menos igualitarias, muy… autoritarias, a veces, bastante severas…pero con programas educativos, programas de salud y así sucesivamente. De hecho, casi que siguieron los caminos del desarrollo de los países que actualmente son ricos, que son radicalmente distintos a las reglas que se le están imponiendo al sur.

Y esto va muy atrás en la historia. Yendo al siglo XVII, las potencias comerciales e industriales eran China e India. El promedio de la expectativa de vida en Japón era mayor que en Europa. Europa era como una frontera barbárica pero tenía sus ventajas, principalmente en salvajismo, y conquistó al mundo, impuso algo parecido a las reglas neoliberales sobre las regiones conquistadas, y por su parte ella, implementaba muy alto nivel de proteccionismo, mucha intervención del Estado, etc. Europa se desarrolló.

Estados Unidos, como ejemplo clásico, tenía los más altos aranceles aduaneros en el mundo, el país más proteccionista durante la época del desarrollo económico mundial. Por cierto, hasta alrededor de los años 50, cuando Estados Unidos poseía la mitad de la riqueza del mundo, sus aranceles eran mayores que los de los países latinoamericanos hoy en día, los cuales están siendo causa de órdenes de reducción.

Intervención masiva del Estado en la economía…los economistas no hablan mucho acerca de ello, pero la presente economía de EE.UU. depende mucho del apoyo que recibe del Estado. Allí es donde uno se da cuenta de que las computadoras, Internet, el tráfico aéreo y el tránsito de mercancías, los contenedores que van por barco, todo eso emana casi por completo del sector público, incluyendo productos farmacéuticos, técnicas para administrar negocios y más. No quiero entrar en ese tema, pero hay una correlación importante a lo largo de la historia. Son los métodos del desarrollo.

El tercer mundo fue creado por los métodos neoliberales, y en los últimos 30 años, han causado desastres en toda Latinoamérica y en el sur de África, los lugares del mundo que se adhieren más rigurosamente a ellos. Mientras, por otro lado, en Asia Oriental había desarrollo, se ignoraban tales métodos y se seguía más o menos el modelo de las actuales naciones ricas.

Bueno, hay esperanza de que esto comience a cambiar. Hay finalmente esfuerzos en Sudamérica, desafortunadamente no en América Central, la cual ha sido devastada por el terror de los últimos años, particularmente en los ’80. Pero Sudamérica es, yo pienso, desde Venezuela hasta Argentina, el lugar que más inspira entusiasmo en el mundo. Hay una reacción a esto que hemos comentado. Después de 500 años, se empieza por fin a ver esfuerzos para superar estos agobiantes problemas. La integración que está ocurriendo, sobre la que acabo de leer, es un ejemplo.

Hay avances para los Pueblos Indígenas. Ellos, por primera vez en cientos de años están teniendo participación en las decisiones de sus propios asuntos internos, lo que es un importante comienzo en algunos países. En Bolivia han tenido éxito en la administración de su país, controlando sus recursos naturales. Esto está avanzando en la democratización, en la democracia auténtica, en la cual la población boliviana participa.

Así es en Bolivia, la nación más pobre de Sudamérica (Haití es la más pobre del hemisferio), donde ha habido elecciones democráticas el año pasado, realmente del tipo que uno no puede imaginar en Estados Unidos, o en Europa tampoco. Hubo participación popular masiva y la gente sabía cuáles eran sus más apremiantes asuntos. Las propuestas fueron claras e importantes. Y no solamente hubo participación en el día de las elecciones. Estas son las cosas por las cuales han luchado durante muchos años. De hecho, Cochabamba es un símbolo de esa lucha. Volveré a este tema más adelante… Así es, propuestas claras, participación popular, esfuerzos que continúan, eligieron a uno de los suyos. Esto no se compara con lo que sucede en EEUU. Ustedes pueden reflexionar esto por sí mismos pero esa es una verdadera elección democrática, inimaginable por nosotros aquí.

Efectivamente, en nuestras elecciones, las propuestas y asuntos son desconocidas. Hay esfuerzos concertados para asegurar que tales propuestas secretas se mantengan fuera del dominio de la opinión pública y por buenas razones. Hay una gran brecha entre la opinión pública y las políticas de gobierno. Así es que uno debe alejarse de los asuntos sustanciales y debe concentrar los esfuerzos en apariencias, distracciones engañosas, etc. Las elecciones son manejadas por las mismas industrias que venden pasta dental en comerciales por televisión. Uno ya no espera obtener información acerca de un candidato a partir de un debate, o de un comercial o de ningún otro atavío y adorno que van con lo que aquí (en USA) se llaman elecciones.

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