lunes, 21 de enero de 2008

Plan Colombia: Washington y la otra guerra



Las elecciones de este fin de semana en Colombia coinciden con el inicio de otro proceso importante en Estados Unidos: la discusión en el Congreso del próximo paquete de ayuda para el país andino -de unos US$640 millones- como parte del llamado Plan Colombia.

Esto ha levantado nuevamente la polvareda del debate porque, a un costo de US$4.000 millones para EE.UU., el controvertido plan ya lleva seis años de vigencia y no parece haber señales claras de que esté cumpliendo con sus objetivos originales.

Si este programa se mide por la reducción del consumo de drogas ilícitas en el país del norte y por la reducción del cultivo de hoja de coca en el país del sur, los resultados no son alentadores.

Y a pesar que distintos estudios oficiales en Washington aceptan esta realidad, ellos insisten en que el programa que se conoce como el Plan Colombia es la mejor opción para hacer frente a este problema.

"Pero la verdad es que la droga ya inunda las calles de Estados Unidos", le dijo a la BBC John Walsh, especialista en Colombia de WOLA, un centro de investigación sobre América Latina en Washington y uno de los críticos de este plan.

Para ellos los resultados son decepcionantes: Colombia, seis años después, sigue siendo el origen del 90% de la cocaína que entra en Estados Unidos y de la mitad de la heroína que se consume en ese país.

Según Walsh, "si la idea era reducir el suministro de drogas para aumentar el precio en el mercado y desalentar su uso, eso no ha sucedido".

El precio de la cocaína en las calles de Estados Unidos, dijo, está en su nivel más bajo en 20 años.

Largo plazo

En EE.UU. aumentó la cantidad de jóvenes que prueban cocaína por primera vez.
"Lo que pasa es que uno siempre tiene la esperanza de que se puedan llegar a soluciones fáciles, pero las soluciones no son fáciles", le dijo a BBC Mundo Arturo Valenzuela, director del programa de estudios latinoamericanos de la Universidad de Georgetown, en Washington.

Valenzuela también fue asesor del ex presidente Bill Clinton en la época que se lanzó el Plan y cree que sí está funcionando.

"Colombia todavía produce cocaína, todavía hay situaciones difíciles y todavía hay sectores insurgentes. Pero el progreso es notable, porque este es un proceso lento y complejo", aclaró.

Pero es quizás la lentitud de este proceso o el énfasis en una salida militarizada que ha llevado a constantes cuestionamientos sobre las consecuencias sociales de esta situación.

Según organizaciones como Amnistía Internacional y Human Rights Watch, el costo humano para Colombia ha sido alto en términos de desplazados internos y abusos de los derechos humanos y un debilitamiento del estado de derecho y del sistema judicial.

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