sábado, 8 de marzo de 2008

LA HORA DE LA PAZ Y LA MAGIA DE CHAVEZ EN QUISQUEYA


CUMBRE. Una cumbre de río, con marejada y mar de fondo, en esa bella tierra dominicana, anunciaba tempestad. Durante horas quienes pudimos estar siguiendo por Tv. los acontecimientos, observábamos como -sin tapujos ni medias tintas- los mandatarios de Ecuador -con indignada razón- y el de Colombia -con sus razonamientos-, nos mostraban lo profundo y grave del problema, de las diferencias de enfoque, del tamaño de la crisis, consecuencia directa y producto de un conflicto armado interno -como el colombiano- desbordante y desbordado, que amenaza la paz regional.

CONFLICTO INTERNO. Un conflicto, el de Colombia, con raíces profundas en el tiempo y en las razones que lo motivaron, pero que merece ser resuelto más temprano que tarde por la vía político-diplomática, como ocurrió en El Salvador y Guatemala, por citar casos cercanos a nosotros. En fin, un conflicto interno que termina arrastrando y envolviendo, quiérase o no, a países vecinos de Colombia como el nuestro y que padecen los ecuatorianos (y ahora se conoce más de ese padecimiento) y también los panameños.

Un conflicto interno, que así como internacionaliza los problemas, los regionaliza, tendrá necesariamente que internacionalizar las soluciones. Ojalá nuestros hermanos colombianos (y nosotros como venezolanos somos hermanos siameses) hubiesen podido -por sí mismos- en todos estos años, haber encontrado fórmulas de entendimiento superadoras del problema. No ha sido así; hay un empantanamiento en el terreno militar y no debería el gobierno de esa hermana República caer hoy en el espejismo de los triunfalismos engañosos.

Mejor será entender y aceptar que llegó la hora de abrir espacios, y la mente (por quien tiene la responsabilidad y el compromiso -humano- de conducir ese proceso, por ser quien conduce hoy los destinos de la patria colombiana), para construir y darle una oportunidad -definitiva- al diálogo y la negociación, para avanzar en serio y sumar a los actores clave -dentro y fuera de sus fronteras- dispuestos a dar su aporte a la paz; en fin, para trabajar con quienes contribuyan, aseguren y garanticen un exitoso e irreversible proceso hacia la paz duradera, con justicia, en la querida Colombia. Esa es la gran demanda del pueblo colombiano y de toda Nuestra América. Y no hay tiempo que perder.

MAGIA. Hugo Chávez, el mago que supo calmar los ánimos encendidos, las pasiones y tensiones encumbradas, que llamó a la reflexión y a la acción, que se sacó de bajo la manga dos bellas “cartas”, que supo motivar a Quisqueya, al anfitrión, para crear ese ambiente -mágico- superador de dificultades. Que lanzó un salvavidas a tiempo a quien estaba contra las cuerdas. En fin, un líder, un hacedor, que hoy puso en escena sus mejores dotes de estadista y generó con su magia el ambiente para el anhelado final feliz de una cumbre que abre hoy caminos a la esperanza y a la paz. Que orgullo.



FINAL FELIZ. Una cumbre con final feliz, con heridas aún por cicatrizar, pero que desactiva el detonante que amenazaba con arrastrarnos a una “vorágine”. Una cumbre histórica esta la de Río, que demuestra que el diálogo es una apuesta segura, el camino necesario hacia la negociación y la resolución de conflictos, por más complejos e insolubles que puedan parecer. Un ejemplo, una lección.

Sin duda, todos podemos estar de plácemes, hay mucho por recorrer en el camino hacia la paz, pero hoy se abrió una puerta y dimos un paso de gigante, que tendrá consecuencias positivas. Somos optimistas. Fue un gran día para la América latinocaribeña; funcionó la diplomacia presidencial. La diplomacia bolivariana se encumbró. Bolívar Vive.

Por José Manuel Soto

1 comentario:

Michel En La Red dijo...

Chavez es lo maximo.....

Hasta Siempre hermano