viernes, 18 de abril de 2008

Uribe, non grato

Sin atender a las más simples reglas de urbanidad y desde luego al cumplimiento de las normas de la diplomacia, el presidente de Colombia, Alvaro Uribe, desde siempre señalado en su país y en el mundo como un funcionario comprometido con el narcotráfico y por ende con el crimen organizado, se permitió en nuestro propio territorio, insultar no sólo la memoria de los 4 estudiantes universitarios masacrados por su soldadesca -porque los mismos alcanzaron a la estudiante que resultó herida-, y por ende a todos los mexicanos.

Un mandatario, como Uribe, que se atreve a priori, sin que aún terminen las investigaciones, sostener que las víctimas mexicanas fueron y son terroristas, delincuentes y narcotraficantes, se le debe considerar persona non grata y debió de haber sido expulsado del país ipso facto.

Afortunadamente, de inmediato la Universidad Nacional Autónomo de México, UNAM, le salió al encuentro al provocador émulo de los dictadorzuelos gorilas del cono sur del último tercio del siglo pasado.

La UNAM, nos anima plenamente, exigió al presidente colombiano Alvaro Uribe, respeto a la memoria de los cuatro estudiantes mexicanos muertos y a una más herida durante el bombardeo en territorio ecuatoriano por parte de su ejército, e indicó que sus declaraciones, violentan los principios fundamentales del derecho y fueron expresadas sin pudor alguno; carecen de fundamento, por lo que son irresponsables, imprudentes, superficiales, están llenas de rencor, representan amenazas implícitas, faltan a la verdad y carecen de solidaridad.

En efecto, poco antes, Alvaro Uribe, sin rubor alguno y con gesto descompuesto, en conferencia de prensa y ante su homólogo mexicano Felipe Calderón Hinojosa, había calificado a los jóvenes universitarios mexicanos muertos en el campamento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, como terroristas, delincuentes y narcotraficante y cómplices del grupo terrorista; por tanto, aseguró, son tan delincuentes como ellos.

La Máxima Casa de Estudios, además de lamentar la torpeza de la actuación del presidente de Colombia, señal que esas declaraciones, que violentan los principios fundamentales del derecho, fueron expresadas sin pudor algunoo, carecen de fundamento; por ello exigió respeto a la memoria de los estudiantes mexicanos fallecidos y a la única sobreviviente tras el ataque colombiano, Lucáa Morett.

El presidente Felipe Calderón Hinojosa, por su parte, visiblemente sorprendido y luego molesto ante la actitud de franco reto de su colega sudamericano, exigió a Uribe, no adelantar juicios sobre las actividades que realizaban los jóvenes mexicanos muertos y la estudiante herida en un campamento de las FARC en territorio de Ecuador. No es prudente calificar ni prejuzgar las actividades que realizaban estos jóvenes sin que concluyan las investigaciones correspondientes, afirmó.

Y en una actitud totalmente contraria al colombiano, pues ésta fue de hermandad, de solidaridad, pero sobre todo, de respeto al derecho internacional, el gobierno de Ecuador defendió a los mexicanos muertos y a la lesionada Andrea Lucía Morett, de las acusaciones del presidente colombiano Alvaro Uribe, quien los señala como guerrilleros y delincuentes.

El vicepresidente de esa nación, Lenin Moreno, reiteró que, de acuerdo con la información que se tiene, los jóvenes mexicanos asistieron a un congreso que había en Quito de partidos de izquierda, que además tuvieron contacto con las FARC para realizar un trabajo de investigación, pero de ninguna forma ejerciendo actitudes guerrilleras.

Afortunadamente, Uribe, a quien se le puede calificar de presunto asesino por haber ordenado la incursión extraterritorial y la masacre en el país hermano Ecuador, ya salió de México, pero para los efectos de moral pública nacional e internacional, se le debe declarar persona non grata y desgraciadamente se perdió la oportunidad de expulsarlo del país.

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