martes, 6 de mayo de 2008

CCLV ANIVERSARIO DEL NATALICIO DE MIGUEL HIDALGO Y COSTILLA.


La independencia que hoy disfrutamos se la debemos a un humilde cura llamado MIGUEL GREGORIO ANTONIO IGNACIO HIDALGO Y COSTILLA Y GALLAGA; a él le debemos que México sea libre. Y por esta razón lo estimamos como Padre de la Patria. Este ilustre libertador nació en el rancho de San Diego de Corralejo, el 8 de mayo de 1753. Después de sus estudios primarios pasó al Colegio de San Nicolás, establecido en Valladolid, hoy Morelia, en donde hizo su carrera eclesiástica.

Desempeñó muchos cargos de reputación como profesor de Teología y rector del mismo colegio, y como sabía francés, pudo leer las obras de los revolucionarios franceses y nutrirse con las ideas que explicaban los derechos del hombre. Quería mucho a los indios, a quienes vio maltratar muchas veces; conoció la vida horrorosa de los esclavos negros, y para mitigar en algo las penas de estos infelices creó industrias, preocupándose también por su instrucción.

El ambiente que respiraba, impregnado de esclavitud y explotación, de falta de libertad para pensar y dedicarse a las profesiones liberales, le hicieron pensar en libertar a su patria de tanta ignominia.

Se hizo amigo de los capitanes Allende, Aldama y Abasolo, y juntos, ayudados por la Corregidora de Querétaro, Josefa Ortíz de Domínguez, fraguaron una conspiración contra el gobierno virreinal. Hidalgo fue uno de los más entusiastas conspiradores. Por desgracia, la conspiración fue descubierta y, ante el peligro, Hidalgo decidió con sus compañeros adelantar el movimiento.

En la madrugada del 16 de septiembre de 1810, en el pueblo de Dolores, Hidalgo proclamó la Independencia.

Con un puñado de valientes, armados de lanzas y palos, machetes y fusiles viejos, se dirige a Guanajuato, y tras un violento combate, toma la Alhóndiga de Granaditas, gracias a la colaboración de un muchacho llamado “El Pípila”, que incendió el edificio. Sus victorias se alternan con sus derrotas; llega a Guadalajara y proclama la abolición de la esclavitud de los indios.


Después de recibir un revés en el puente de Calderón, se dirige al norte; en el camino es traicionado y hecho prisionero en Acatita de Baján, con sus compañeros de armas. Conducidos a Chihuahua, fueron sentenciados a muerte, y el 30 de julio de 1811 fue fusilado Hidalgo, decapitado y llevada su cabeza, con las de Allende y Aldama, a la ciudad de Guanajuato, donde, en una escarpia, se exhibieron en un ángulo de la Alhóndiga.


En 1823 fueron llevados sus restos a la Catedral y de aquí a la Columna de la Independencia.

Así terminó la vida de este venerable sacerdote glorificado en el martirio, pero nosotros los mexicanos le encendemos una lámpara votiva de gratitud en el altar de nuestros corazones.

Es cuanto.

Progreso, Yucatán, México, mayo 05 de 2008.

A t e n t a m e n t e

"Libertad, Igualdad y Fraternidad"

Lic. Freddy Castillo J.

No hay comentarios: