miércoles, 18 de junio de 2008

Fernando Lugo en Venezuela


Caracas, 18 Jun. ABN.- “Venezuela es símbolo y ejemplo de solidaridad y hermandad“, expresó este miércoles el presidente electo de Paraguay, Fernando Lugo, en el Palacio de Miraflores.

Hoy más que nunca tenemos el compromiso de libertad, dependencia y soberanía de nuestros pueblos“, enfatizó, al expresar su alegría y la intención de estrechar lazos de fraternidad con Venezuela.

“Espero que la amistad entre Venezuela y Paraguay sea símbolo de hermandad y solidaridad dentro de Latinoamérica“, insistió.

En ese contexto, añadió: “Siento una inmensa alegría de pisar tierra venezolana. Vengo a esta nación para unirme al sueño de Bolívar en la búsqueda de cumplir el sueño de obtener la patria grande porque como presidentes de América Latina estamos comprometido con nuestros próceres a mantener nuestras patrias en pie“.

La comunidad eclesial de base de Venezuela confía en que Paraguay ganó a un Presidente que luchará por los campesinos más pobres de esa nación.

La afirmación corresponde al presbítero Pablo Urtiaga, quien tuvo a su cargo este miércoles la celebración religiosa ecuménica a la que asistieron los presidente de la República Bolivariana de Venezuela y Paraguay, Hugo Chávez Frías y Fernando Lugo, respectivamente.

Desde el Centro Parroquial La Resurrección del Señor, en Caricuao, Caracas, Urtiaga ofreció unas breves palabras de bienvenida al Presidente electo de Paraguay, en medio de la misa.

Calificó a Lugo como un obispo de la América y la patria grande", al tiempo que expresó: "Nos hemos unido para orar por ti, por tu pueblo, por tu país, pues Paraguay además de ganar un obispo, ganó también a un presidente que trabajará por los campesinos más pobres".

El presbítero Urtiaga recalcó que la comunidad eclesial de base ve al presidente de Paraguay como "presidente de los desposeídos. Tenemos fe en Dios para que derrame en ti y en tu comitiva todo el amor para que cumplas con tu misión".

Incluso, el religioso señaló que su representación "está pidiendo para que la reforma agraria de Paraguay sea la primera medida que se tome".

Otras de las plegarias de Urtiaga fue que la unión de los presidentes latinoamericanos siempre tenga el poder de Cristo, por encima del mal, del imperialismo y de los poderosos.

"Pidamos que Dios toque el corazón de los terratenientes de Paraguay. Ese es el sentir de los que estamos comprometidos con la transformación social de los pueblos", dijo.

Otras de las personalidades eclesiásticas presentes en la ceremonia fue el reverendo Ramón Castillo, de la Iglesia Evangélica Pentecostal, quien tuvo a su cargo la primera lectura de la misa.

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