sábado, 13 de septiembre de 2008

Breve recuento de la Integración Latinoamericana



Sólo dos proyectos de integración han sido recuperados por la historia oficial: el bolivariano de Simón Bolívar y el cubano de José Martí; ambos merecen ser estudiados y reivindicados, pero no fueron los únicos. De la misma envergadura que las anteriores encontramos el proyecto tupakamarista 1780-81, liderada por Tupak Amaru, Tupak Katari y Micaela Bastidas, y la “Unión de las Repúblicas Federativas Obreras y Campesinas de América Latina”, 1928.

La revolución tupakamarista fue el primer intento de independencia asentado sobre una base popular-comunitaria de carácter general, sus repercusiones abarcaron territorios que iban desde el norte de Argentina y Chile, hasta el sur de Colombia. Combinó proyecto político propio, una composición de clase y cultural amplia, y una base civilizatoria original; es decir, era una perspectiva de unidad regional y una posibilidad de independencia y desarrollo distinto al capitalismo. Su sangrienta derrota implico el derrumbe de una civilización y de una liberación desde lo popular.

En el segundo caso, las izquierdas que venían del hilo directo de la revolución rusa de 1917, entendieron bien la necesidad de unidad latinoamericana para un desarrollo independiente y una condición para enfrentar el poder estadounidense. Luego de su lanzamiento fue acogido por la mayoría de los movimientos y partidos de casi todos los países de América Latina, enfrentándolo a la propuesta burguesa de “Provincias Unidas de Sud América” del peruano Raúl Haya de la Torre. Lamentablemente esta iniciativa fue derrotada por el acenso del estalinismo y su proyecto de “revolución en un solo país”.

El triunfo de la revolución cubana en 1959 dio un nuevo impulso a la construcción de la unidad latinoamericana, sufriendo un fuerte revés con la derrota y muerte de Ernesto Che Guevara en 1967.

Actualmente la perspectiva de unidad adquirió nueva vigencia y fuerza, estando en marcha varios procesos: desde los sectores populares y gobiernos progresistas se empuja la UNASUR, el ALBA y también el MERCOSUR.

Pero como una amenaza desde el capital internacional (no solo norteamericano) pende sobre la región, el IIRSA, que propugna la unidad continental mediante una compleja red multimodal de infraestructura vial, marítima, fluvial y de comunicaciones que conecten con el mercado mundial, en una lógica comercial y de reprimarización de la economía, los principales centros de recursos naturales (petróleo, minerales) y biodiversidad (agua dulce).

Fuente

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