lunes, 1 de junio de 2009

Eduardo Galeano llegó a New York


Casi nunca viene por Nueva York, y ahora que viene lo hace bajo un aura de publicidad que ni en sus mejores cuentos se la hubiera imaginado. El presidente de Venezuela Hugo Chávez regaló al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, el libro ‘Las venas abiertas de América Latina’.

Tras ello, Eduardo Galeano es la nueva sensación literaria.

La noticia de su presencia se riega como pólvora. A las 19:00 del pasado miércoles, unas 800 personas se reunieron para escucharlo en el local de la New York Society for Ethical Culture. Amazon.com reporta que este libro ocupaba el 54 295 puesto en lectura, una semana después era el número dos.

Las librerías están agotando sus reservas y diarios como el New York Times ponen a sus lectores a debatir sobre este clásico referente de América Latina. Su audiencia lo espera con un interminable aplauso y de pie. Viene a leer pasajes de su último libro ‘Espejos, una obra de los que no están en la foto de la historia oficial.

Desde el primer momento, Galeano empieza a meter ideas en la cabeza, que como taladros quedan rezumbando. El escritor uruguayo comienza a leer pasajes de su libro en inglés.

Hace reír a su público incluso cuando se burla de los estadounidenses, más de sus políticos. “El mundo les ha dado ese maravilloso regalo llamado Condoleezza Rice, sigan, sigan así”, les dice.

“Fue Vasco Núñez de Balboa el primero que vio desde una carabela el nuevo mundo, ¿Es que los indios eran ciegos?”. “Los que viven aquí arriba son los americanos. Y los que vivimos en las otras Américas ¿quiénes somos?”.

Más tarde recordó que el ex presidente, George W. Bush, dijo que “Dios le ordenó hacer la guerra en Iraq”, pero Galeano aventuró no saber a través de qué medio se comunicó con Dios.

“Talvez por teléfono, quizá por e-mail, quién sabe si por telegrama”. Y como estas hubo algunas pinceladas de sarcasmo que se transformaban en cuestión: “¿Por qué será que unas guerras arman tanto alboroto y otras son tan mudas?”.

Pero el público quería saber qué piensa Galeano de Obama, de la crisis económica, de Guantánamo... El escritor bromeando aseguró no saber nada de Estados Unidos. Aunque dijo tener la sospecha de que Wall Street lo ha vendido todo. “Me gustaría hacer una campaña para ayudar a esta pobre gente, yo la llamaría adopte un banquero”.

Agradeció el gesto Chávez, a quien la prensa ya lo llama la nueva “Oprah Winfrey”, por la habilidad de convertir libros en best sellers. Se negó a recomendar un libro para Obama y Chávez. “Leer un solo libro es peligroso, aunque hay presidentes que solo han leído la mitad de uno.

“Me gustan sus discursos”, dijo cuando habló de Obama, “pero aumentó el presupuesto de defensa. ¿Por qué tienen un presupuesto de defensa si a este país la última vez que lo invadieron fue hace más de dos siglos?

Sus políticos tienen que cambiar de actitud y olvidar esa idea de que han sido los escogidos para salvar al mundo. Por favor no nos salven, no queremos ser salvados”… Y se fue como entró, con un interminable aplauso y de pie...

Una lecturita de Galeano se constituye en grande cuando le abre la hendidura precordial del espíritu habiendo surcado con la vista, apenas, la primera oración del escrito...

Lea esta para que lo sienta...

Neruda II

Ocurrió en La Sebastiana, la otra casa de Neruda, recostada en la Montaña
sobre la Bahía de Valparaíso. La casa estaba cerrada con cal y a canto, con tranca y candado bajo siete llaves, habitada por nadie sede hacía tiempo.

Ya los militares habían tomado el poder, ya la sangre había corrido por las calles, ya Neruda había muerto de cancer o de pena.

Entónces, unos ruidos raros, en el interior de la casa clausurada llamaron la atención de los vecinos. Alguien se asomó, por una alta ventana, y vió los ojos brillantes y las garras en ataque de un águila inexplicable. El águila no podía estar allí, no podía haber entrado, no tenía por donde, pero adentro estaba; y adentro daba violentos aletazos.

El libro de los abrazos

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