lunes, 10 de agosto de 2009

En cuatro años Correa pasó del anonimato a la Presidencia por segundo vez


Rafael Correa ha pasado, en cuatro años, del anonimato político a ser líder de la "revolución ciudadana" y a convertirse hoy, 10 de agosto de 2009, en presidente de Ecuador, por segunda vez consecutiva.

Este economista de 46 años saltó a la arena pública en 2005, cuando formó parte del llamado grupo de los "forajidos", como se denominó a los quiteños que participaron en las protestas contra el Gobierno de Lucio Gutiérrez, que como consecuencia de ello fue destituido por el Congreso.

Después fue durante 106 días ministro de Economía del presidente Alfredo Palacio y ya ahí dejó sentir su oposición a organismos como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, de los que se separó nada más acceder por primera vez a la Presidencia, en 2007, para acercarse más a organismos regionales de crédito.

En 2008 logró el apoyo de la ciudadanía a su proyecto de dotar al país de una nueva Constitución, aprobada en referéndum en septiembre de ese año, y en abril de 2009 ganó la reelección en los comicios para adaptar el país al nuevo marco constitucional.

Tenaz y de temperamento fuerte, lo que le ha valido críticas de arrogancia de parte de la oposición, Correa es el presidente más popular que ha tenido Ecuador en 30 años, aunque en el último mes haya decrecido su respaldo popular a un 40 por ciento, el nivel más bajo desde que llegó a la Presidencia en 2007.

En ello puede haber influido tanto el escándalo originado por los millonarios contratos que tenía uno de sus hermanos, Fabricio Correa, como nuevas denuncias de presuntos vínculos con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que él ha negado.

El dos veces presidente, nacido en Guayaquil el 6 de abril de 1963, es implacable con sus adversarios y responsabiliza de gran parte de los males del país a los partidos políticos tradicionales, a los que él se refiere como la "partidocracia".

La inversión social, una política económica nacionalista, una posición antiimperialista y contra el neoliberalismo y un fervor por la integración latinoamericana han marcado el quehacer de Correa en el Gobierno.

En su segundo mandato se propone profundizar su "revolución ciudadana", dirigida a acabar con la desigual distribución de la riqueza y avanzar hacia el denominado Socialismo del Siglo XXI, que abandera el presidente venezolano, Hugo Chávez.

La oposición ha criticado el acercamiento de Correa a países como Venezuela, Bolivia, Irán y China, pero él asegura que eso no significa un alejamiento de los tradicionales mercados de los productos ecuatorianos, como Estados Unidos o la Unión Europea.

De verbo fácil y con tendencia a responder airado a quienes le critican, Correa no dudó en llamar "canalla" a un diputado que aireó que su padre estuvo en la cárcel por traficar drogas a Estados Unidos.

El presidente de Colombia, Álvaro Uribe, también ha sido blanco de sus iras, desde que en marzo de 2008 el Ejército colombiano lanzó una operación contra un campamento de las FARC en territorio ecuatoriano.

Correa rompió inmediatamente las relaciones diplomáticas con Colombia y así siguen desde entonces, sin que hasta ahora haya habido señal alguna de que esté dispuesto a dar su brazo a torcer en este tema.

La tensión entre los dos países se agravó en julio con la difusión de un vídeo en el que un dirigente de las FARC, el "Mono Jojoy", dice que la guerrilla contribuyó a la campaña electoral de Correa en 2006.

El vídeo, calificado de manipulación y absoluta mentira por Correa, lo mismo que por la guerrilla, involucra a algunas personas que llegaron a ser altos funcionarios del primer Gobierno de Correa con las FARC y con actividades de narcotráfico.

Correa también se ha destacado por su oposición a la presencia de fuerzas militares extranjeras en Sudamérica y concretamente contra un acuerdo que negocian Colombia y EE.UU. para que militares estadounidenses puedan usar bases colombianas.

Precisamente ese acuerdo se conoció después de que se concretara su promesa de no renovar el contrato con EE.UU. para el uso de la base ecuatoriana de Manta, que termina en noviembre de 2009.

Su talante frontal se ha sentido en diversos campos y, por ejemplo, ha criticado las políticas migratorias de los europeos, y lo que considera abusos de las empresas multinacionales, en especial del sector petrolero, en su operación en este país andino.

Ignoró a los que vaticinaron querellas por el cambio de los contratos con las petroleras, por su decisión de no pagar ciertos tramos de la deuda externa o por su pretensión de comprar otros con un 70 por ciento de descuento.

Economista de profesión, con títulos de universidades de Ecuador, Bélgica y EE.UU., Correa se define como un "cristiano de izquierda" y en su proyecto de "revolución ciudadana", que sigue la senda del "Socialismo del Siglo XXI", defiende "la supremacía del trabajo humano sobre el capital".

Correa, que ha escrito varios libros y numerosos artículos sobre economía, está casado con la ciudadana belga Anne Malherbe, con la que tiene tres hijos: Sofía, Anne Dominique y Rafael Miguel.

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