lunes, 7 de septiembre de 2009

Hugo Chávez arropa a Oliver Stone en la presentación de 'South of border' en Venecia


Por ERNESTO PEREZ VENECIA, 7 (ANSA) - El presidente venezolano, Hugo Chávez, asistió hoy en Venecia a la proyección oficial del documental "South of the Border", de Oliver Stone, donde fue ovacionado y se convirtió en el primer mandatario extranjero en participar en La Mostra desde su fundación, en 1932.

Vestido sobriamente de negro, con corbata roja, Chávez llegó al Palacio del Festival a las 17.10 locales puntuales y fue saludado por una multitud durante veinte minutos antes de entrar a la sala, donde fue recibido con una ovación del público y la prensa internacional. Al grito de "Viva Italia" Chávez, que del aeropuerto de Venecia llegó directamente al Lido en helicóptero, escoltado por sus guardaespaldas, dio media vuelta y se dirigió al público para conversar con un centenar de personas que lo esperaban para saludarlo.

Entre ellos, una delegación del partido italiano Refundación Comunista y un grupo bolivariano formado por estudiantes y residentes venezolanos en Venecia, ambos enarbolando sus respectivas banderas.

"Para mí es un orgullo y un honor estar en este país ya que llevo a Italia en mi corazón", declaró Chávez a las personas que le estrechaban la mano y le pedían autógrafos como si fuera una estrella de Hollywood.

"Llego aquí más como un ciudadano común que ama el cine que como un jefe de estado. Mi país hace cine desde hace muchos años pero con la revolución bolivariana la producción ha aumentado de número y de calidad", comentó.

Chávez declaró ser un gran admirador del cine italiano, "sobre todo de Gina Lollobrigida, Sophia Loren y Claudia Cardinale de las que estaba enamorado cuando era joven. Lamentablemente, no tengo mucho tiempo para ver el cine italiano que se hace actualmente".

El presidente destacó -antes de ver el documental- que "Oliver es un genio que ha comprendido muy bien que en América Latina se está forjando una revolución que nosotros hemos bautizado bolivariana".

"Y su documental es un tributo a América Latina, que está luchando para unirse y forjar su propio destino", enfatizó.



Consultado sobre qué piensa de la situación política actual en Italia, respondió diplomáticamente: "Soy un gran amigo del presidente, Giorgio Napolitano, y del primer ministro, Silvio Berlusconi, y no quiero inmiscuirme en los asuntos internos de un país hermano".

Medio Oriente también estuvo en sus declaraciones improvisadas, a modo de una especie de conferencia de prensa fuera de protocolo, cuando dijo que "no me gusta la política exterior de Israel pero amo y admiro a su pueblo". "No soy el Diablo, soy un amante de la libertad que vengo de Irán y voy hacia Moscú en mis esfuerzos para asegurar la paz en el mundo", declaró a los periodistas.

Chávez reconoció "que tengo algún obispo en contra, pero soy un buen cristiano, que lee mucho la Biblia y quisiera encontrar al papa Benedicto XVI".

Lo que más dijo lamentar Chávez de su tensa relación con Estados Unidos es que ese país considera que apoya al narcotráfico y al terrorismo.

Estados Unidos "me considera uno que apoya al narcotráfico y al terrorismo, cuando en realidad soy un hombre de paz. Pero Washington, con su control casi absoluto de los medios de comunicación occidentales, me pinta como el demonio y me es muy difícil contrastar esta imagen", subrayó el mandatario suramericano.

El encuentro con la multitud, a su ingreso, atrasó media hora el inicio de la proyección, a la cual Chávez asistió con su canciller, Nicolás Maduro, el presidente de la Bienal de Arte de Venecia, Paolo Baratta, y el director del documental, Oliver Stone.

El mandatario estuvo escoltado por guardaespaldas y personal de vigilancia del Festival cuando accedió a la sala Grande del Palazzo della Mostra, donde fue recibido por una ovación del público, de pie. Una pareja de venezolanos entonó el Himno Nacional de su país mientras desplegaba la propia bandera tricolor con sus ocho estrellas al grito "Uno, dos, ya Chávez no se va".

El presidente respondió con un saludo y un beso y llevándose la mano al corazón, sentándose luego entre Baratta y Stone para asistir a la proyección.

Una delegación de Fuerza Nueva, formación italiana de extrema derecha, entregó al presidente venezolano, Hugo Chávez, un ramo de rosas rojas en homenaje a su política que favorece "la autodeterminación de los pueblos, la soberanía energética y militar y la lucha al imperialismo norteamericano".

En la tarjeta que acompañaba el ramo se podía leer: "con profunda estima y admiración deseamos que todos los pueblos puedan tener un presidente como Hugo Chávez".




La única voz discordante en el coro de adhesiones la dieron dos venezolanos que enarbolaron carteles en defensa de la libertad de prensa. Ambos portaban carteles escritos en castellano en defensa de la libertad de prensa, que según ellos está amenazada en ese país suramericano.

CZ
07/09/2009 21:15

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