lunes, 21 de septiembre de 2009

La cultura indígena AWA: En fuego cruzado entre paramilitares y guerrilla en Colombia


NARIÑO-COLOMBIA, Septiembre 20 (Por Carlos Villota Santacruz, corresponsal de Agencia NOVA) Unas 25 mil personas de la cultura indígena AWA, quienes habitan en 26 resguardos en el departamento de Nariño, se encuentran en proceso de desaparecer si las autoridades colombianas no colocan los correctivos para establecer y dar con los culpables de la masacre continua de la que son objeto y que hace poco menos de un mes cobró la vida de once de sus integrantes.


Tras el hecho de violencia, el gobierno del presidente colombiano, Álvaro Uribe, a través del Ministerio del Interior y de Justicia, se comprometió a crear una mesa especial en materia de desplazamiento, que permita desde el Estado generar políticas públicas orientadas a la protección a las víctimas y el derecho al territorio.


Bajo ese escenario, se acordó crear un plan de salvaguarda. Con ese objetivo se han adelantado asambleas comunitarias. Sin embargo, a pesar de las medidas el senador, Ramiro Estacio, reveló que en el sur de Colombia se incrementó el desplazamiento de indígenas, en cercanías del Resguardo Telembí.

“No cesa el fuego contra la cultura AWA. No cesan las amenazas. No cesa el problema de las intimidaciones. El fenómeno se llegó a la puerta de la Organización Nacional Indígena, sin que hasta ahora, los organismos de seguridad del Estado, puedan ubicar a los responsables”,
subrayó el legislador en diálogo con Agencia NOVA.

En esa línea, del corazón de la comunidad indígena AWA se iniciaron las primeras investigaciones para determinar los autores de las masacres.

“El paramilitarismo, las FARC y bandas delincuenciales han generado en el departamento de Nariño una ola de terror y de sangre, nunca antes vista. La idea, de estos actores es colocar a la comunidad indígena en controversia, exterminándolos uno por uno”,
sostuvo Estacio.

Agencia NOVA, que estuvo en la zona AWA, conoció la preocupación de sus integrantes por tratar de confundir a la opinión pública nacional e internacional, a través de controversias internas inexistentes.

“Quieren pescar en río revuelto para quedarse con la riqueza natural del territorio”, manifestaron.

A este hecho, se suma la intención del gobierno de militarizar el territorio indígena. –Proceso que se viene haciendo sin la consulta previa, según la comunidad AWA-. Una decisión que viola la normatividad de la Organización Internacional del Trabajo, en opinión de los gobernantes indígenas.


No en vano, Estacio está convencido que al interior del Congreso no existe voluntad política del gobierno de Uribe para legislar a favor de la calidad de vida de los pueblos indígenas del país.

“Hay indiferencia. Lo que se está buscando es que los pueblos indígenas se desplacen de sus territorios, con el fin de ubicar posteriormente a multinacionales que exploten a su conveniencia los recursos naturales”,
manifestó el senador.

“De manera infructuosa hemos denunciado esta anomalía ante las autoridades, sin recibir ni una voz de respaldo. Además, hemos tratado en el senado de reglamentar aquellos artículos de la constitución política, que apuntan a normatizar el reconocimiento de los territorios indígenas en Colombia. Todo se ha quedado en el diagnóstico. En una palabra, es letra muerta”, aseveró Estacio.

Un panorama que se extiende a la comunidad internacional, donde equivocadamente se cree que la Constitución de 1991 dejó sentada las bases del reconocimiento de los territorios indígenas, hoy escenario de violencia, muerte y masacre, sin que los crímenes tengan un culpable material o intelectual.

“En otras palabras, las 25 mil personas que integran la comunidad AWA en Nariño son protagonistas de la indiferencia del gobierno. Hacen parte –sin saber por qué- de la indiferencia legislativa del Congreso.

Y como si fuera poco, la atención que reciben del Estado es asistencialista, pero no una política a favor de su calidad de vida”

afirmó el senador.

Con esta radiografía, la comunidad AWA buscará en lo que resta del 2009 levantar su voz ante la comunidad internacional con el fin de garantizar su autonomía alimentaria, territorial, político administrativa y en particular del desarrollo de los artículos de la Constitución de 1991, que inciden en esta población, quienes para muchos ciudadanos del país, son tratados como colombianos de cuarta categoría.

El tema es de tal magnitud, que la Corte Constitucional en un reciente pronunciamiento reconoció que cerca de 34 comunidades indígenas en el país “se encuentran en vía de desaparecer física y culturalmente”.

Un panorama, que pasa al terreno político donde actores externos (paramilitares y guerrilla) tratan de dividirlos a través de organizaciones indígenas de garaje, según Estacio.

“No entiendo como legislador qué es lo que el gobierno quiere con los pueblos indígenas, conociendo que es obligación del Estado proteger a dichas comunidades ética y culturalmente” dijo el legislador, quién resaltó que a su juicio toda esta indiferencia es por la presión de las multinacionales contra la administración de Uribe, ante los hallazgos de riqueza natural en los territorios indígenas.

Con este escenario, la comunidad indígena en Colombia anunció a Agencia NOVA una próxima movilización social. “Será un grito ante el país y el mundo, que busca detener el derrame de sangre indígena. Es la única herramienta que se tiene, ante los oídos sordos del gobierno, a una situación que es delicada social, económica y en materia de seguridad en el departamento de Nariño”, sentenció Estacio.

(
www.agencianova.com)