miércoles, 2 de diciembre de 2009

Frontera y cementerio; es lo mismo en Colombia


En Cali, una ciudad del hermano país colombiano ha sucedido una tragedia que muy lejos de parecer familiar ya nos parece nacional. La tragedia nacional de sufrir el flagelo del sicariato como principal medio de vida de los delincuentes existentes en la zona, si, porque ya no puede decir que es solo en Colombia. En Venezuela hay quien asegura que se trata de un nutrido grupo de mercenarios a sueldo; pueden llegar a ser 7 mil o más (Dios nos ampare), formando parte de bandas muy bien armadas y entrenadas, expertos en extorsión, narcotráfico, masacres, en fin, todos ellos viviendo de matar, matar por dinero.

Esto es solo un ejemplo de lo que debe haber pasado ya varias veces sin haber sido registrado. En el cementerio Central de la ciudad de Cali, Colombia, se encontraba una familia celebrando el aniversario de la muerte de una mujer fallecida hace ya un año. De pronto, la gente que estaba fuera de los muros del cementerio empezó a moverse al sentir el sonido claro y fuerte de disparos.

Al entrar, se pudieron observar seis (6) cadáveres, uno de ellos de uno de los sicarios, entre las tumbas del sector. Los policías pudieron llevarse a un hombre de los que se presume le dispararon a esta familia, supuestamente también por encargo. Así es como los que escaparon pueden cobrar la última parte del dinero y el otro forma parte ya de las estadísticas de la seguridad democratica de Colombia. Vea la noticia

De esta misma forma han muerto al menos dos guardias nacionales venezolanos en puestos cercanos a la frontera con Colombia. Las bandas armadas penetran el territorio venezolano en busca de los blancos por los que les pagan. El dinero viene de empresarios, ganaderos, políticos o jefes de autodefensas muy poderosos a los cuales les conviene desaparecer evidencia, presionar, desplazar, o secuestrar a quien se les ocurra, asi de simple. Es el caso de Geovanny Velásquez Zambrano y su declaración involucrando a Rosales (opositor a la revolución) con el magnicidio del Presidente Chávez, por lo que estuvo dispuesto a pagar 25 millones de dólares a un grupo de paramilitares destacados y debidamente identificados...

Según José Vicente Rangel, en el actual estado de cosas, podemos esperar cualquier cosa del gobierno uribista. Desde acentuar su guerra mediática a través de El Tiempo o RCN o un ataque militar preventivo, tipo Sucumbíos, y de esa forma agredir a Venezuela, o al menos construir un plan de provocación. Este periodista venezolano también considera que las bases y el personal procedente de USA ya están instalándose en el hermano país a gran velocidad y que tienen carácter de operatividad eficiente. Es decir, ya nos podemos considerar vigilados, todo Sur América con estos fizgones enchufando antenas e interviniendo señales. Además señala que los paramilitares constituyen la quinta fuerza del Ejército Colombiano, con el cual han compartido culpas en masacres y desplazamientos de la población indígena y campesina de Colombia.

Esto último fué constatado por Iris Varela quien denunció a través de Contragolpe (VTV) que una señal colombiana interfiere con la de RNV (Radio Nacional de Venezuela) y otras radiodifusoras venezolanas, galopando así, sobre el espectro radioelétrico de Venezuela... Así es el ataque señores, por todos lados.

Los intentos diplomáticos de Lula no han surtido efecto y ninguno de los dos presidentes quiere sentarse a discutir estos temas que los mantienen distanciados. Mientras tanto a los comerciantes les queda solo buscar nuevos mercados por ahora, al menos hasta que esperanzadoramente hablando se arreglen los desarreglos...

Po Irama Arias de Pool

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