domingo, 30 de agosto de 2009

Texto de la cumbre de UNASUR exige no injerencia en asuntos internos para garantizar la integración regional


Por Stella Calloni

Buenos Aires, 28 de agosto. Después de siete horas de debate y un comienzo tenso, los 12 presidentes de los países miembros de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur), varios de los cuales rechazaron con argumentos contundentes la presencia de bases militares de Estados Unidos en territorio colombiano, acordaron un texto en defensa de la no injerencia en asuntos internos de los pueblos para garantizar la integración regional y se pronunciaron por la paz y la preservación de los recursos naturales, en un documento moderado.

El mandatario colombiano, Álvaro Uribe, tuvo que defenderse de críticas de sus colegas en el hemisferio por permitir que Estados Unidos utilice siete bases militares en territorio colombiano.





No nos engañemos, ustedes no van a poder controlar a los estadunidenses, dijo su par ecuatoriano, Rafael Correa, quien sostuvo que su país ya tuvo esta experiencia cuando Estados Unidos hacía uso de la base de Manta.





Asimismo se citó a una reunión de cancilleres en la primera quincena de septiembre, para diseñar medidas de fomento en materia de confianza y seguridad y avanzar en una estrategia sudamericana de lucha contra el narcotráfico, y convocar al Consejo de Defensa de la Unasur para analizar la estrategia militar de Estados Unidos en la región.

Al inaugurar la cumbre en un hotel de San Carlos de Bariloche, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner sostuvo que se iba a fijar una doctrina sobre como la Unasur va a tratar la instalación de bases de un país que no forme parte de la América del Sur en cualquiera de nuestros territorios, en referencia a la presencia Estados Unidos en Colombia.

Recordó la experiencia local en las islas Malvinas de Argentina, donde están instaladas en forma unilateral, por la fuerza, bases de una potencia ni siquiera extrasudamericana, sino extracontinental.

Agregó que su país no es ajeno a los temas que se iban a tratar, pero que no se iba a hacer alarde de victimización, y que no se necesitaban “discursos altisonantes que sirvan para el ocultamiento de los hechos que tenemos que analizar aquí (….) esta alteración en nuestra América del Sur debe ser abordada con mucha responsabilidad histórica”.

Fernández comentó un pedido que le hizo llegar el presidente de Honduras, Manuel Zelaya, para que trasmitiera a sus colegas que tuviesen pronunciamientos similares a los adoptados por Estados Unidos de cancelar visas y cuestiones comerciales a los sectores que dieron el golpe en su país.

Durante la reunión, el presidente venezolano Hugo Chávez sostuvo que “las bases militares son la estrategia de la dominación global de Estados Unidos y su verdadero interés es expandir su dominio y no ayudar a Colombia a combatir el narcoterrorismo.

Chávez presentó el documento titulado Estrategia global de bases de apoyo, incluido en el Libro Blanco del Comando Sur con diapositivas. Allí se revela que Estados Unidos propone bases como las que se instalaron en Colombia y que fueron el motivo de esta reunión de emergencia.

Esas y otras bases facilitan la movilidad de tropas y equipos de Estados Unidos, con un peligroso alcance de control regional. Es un plan de avance regional, donde una de las bases que se instala en Colombia en la frontera con Venezuela, la de Palanqueros, tendrá aviones de la más avanzada tecnología de guerra cuyo alcance abarca a toda la región.

Ante esta situación, Correa solicitó que el Consejo de Defensa de la Unasur analice las implicaciones que esto tiene y que se prepare un documento para pedirle luego una reunión urgente al presidente Barack Obama.

Correa hizo quizás la más acabada presentación para demostrar por qué no debían instalarse bases estadunidenses en Latinoamérica, un informe completo con pruebas, cifras y argumentos sólidos.

Ecuador tuvo una base militar de Estados Unidos en Manta. Nos nos engañemos: no hay cómo controlar lo que los estadunidenses hagan en las bases que le cederá Colombia. ¿Quién va a controlar a los estadunidenses?, dijo el mandatario en rueda de prensa.

Para Correa no es posible verificar si un avión que opera en una base es usado para vigilar a narcotraficantes o para interferir las comunicaciones o los radares de otros países de la región. Tuvimos esa experiencia en Ecuador y no seamos ilusos con eso.

Desde el estallido de la crisis diplomática por el acuerdo entre Bogotá y Washington, el presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, ha insistido en que se expidan garantías jurídicas que las tropas no serán utilizadas para operaciones fuera de Colombia.

En la visión de Correa, el hecho de que países firmen un acuerdo no significa que en un determinado momento éste sea roto, y por lo tanto para que las garantías sean verosímiles es necesario que la región fortalezca la confianza mutua entre los países.

La decisión de Estados Unidos de no acatar el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) durante la guerra de las Malvinas, en 1982, y apoyar a Gran Bretaña contra Argentina, dijo el presidente Correa, es el ejemplo claro de que los países firman acuerdos y después los rompen según su conveniencia.

Para Ecuador no queda otra salida que confiar en la Unasur. El Consejo de Defensa hará un examen de la situación y nosotros veremos más adelante. Esperamos que eso nos permita normalizar las relaciones entre los gobiernos de Ecuador y Colombia.

Correa recordó que en las discusiones en la cumbre el presidente Uribe pidió que lo ayudemos a cumplir sus compromisos, y si es para el bien de la región recibirá toda nuestra ayuda.

La presidenta de Argentina consideró que el narcotráfico y el terrorismo se combaten con operaciones de inteligencia y contrainteligencia y no con bases militares, que están más relacionadas con guerras convencionales.

También tomó en cuenta el tema del documento presentado por Chávez y dijo que las bases militares tienen más que ver con operaciones de guerras convencionales que con dispositivos para la lucha contra el narcotráfico.

Los tres mandatarios pidieron al presidente colombiano Álvaro Uribe que dé a conocer con toda exactitud el convenio que ha firmado con Estados Unidos.

Uribe defendió el acuerdo con Estados Unidos y terminó confesando que ya estaba cerrado, con lo cual daba como hecho consumado la instalación de las bases, que describió como una ayuda práctica y eficaz en la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo.

Correa relató como las tropas de Estados Unidos en la base militar de Manta, que ordenó desmantelar en su país, mandaban a las fuerzas de seguridad locales. Lo mismo comentó el presidente de Bolivia Evo Morales, cuya posición fue muy precisa: prohibir la presencia de bases militares extranjeras en América Latina.

Correa y Morales demostraron que la presencia en la región de la DEA, la agencia antidrogas de Estados Unidos, no solamente no había mejorado la lucha contra el tráfico de drogas sino que incluso éste se había incrementado.

El mandatario ecuatoriano le recordó a Uribe cómo se descubrió que soldados estadunidenses llevaban drogas y dio cifras que demostraron que las fuerzas locales habían sido más eficientes.

Por primera vez en una cumbre de la Unasur se trataron estos temas de fondo, lo que mostró las diferencias y la decisión de la mayoría de no permitir provocaciones de ruptura de este mecanismo.

Dignidad en el sur

Durante la cumbre extraordinaria de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) que se desarrolló ayer en Bariloche, Argentina, la mayoría de los gobernantes de la región expresaron su rechazo al acuerdo suscrito entre los regímenes de Colombia y Estados Unidos, encabezados por Álvaro Uribe y Barack Obama, respectivamente, que permite a Washington operar siete bases militares en territorio colombiano. Durante el encuentro, la anfitriona Cristina Fernández de Kirchner trazó un paralelo entre este hecho y la experiencia terrible que ha implicado la operación de bases británicas en las Malvinas; el mandatario venezolano, Hugo Chávez, afirmó que la suscripción del acuerdo entre la Casa Blanca y el Palacio de Nariño forma parte de la estrategia global de dominación de Estados Unidos; el presidente de Bolivia, Evo Morales, señaló que no se puede permitir la presencia militar extranjera en nuestros territorios: es un mandato noble que nos dan nuestros pueblos, y el mandatario de Ecuador, Rafael Correa –quien ejerce la presidencia pro tempore de la Unasur– solicitó una reunión urgente con Obama para tratar el tema. El sentir de los gobernantes se vio reflejado en un documento final en el que se afirma que la presencia de fuerzas militares extranjeras no puede (...) amenazar la soberanía e integridad de cualquier nación sudamericana y, en consecuencia, la paz y seguridad en la región.

Por su parte Álvaro Uribe insistió en defender el acuerdo de su gobierno con Estados Unidos, señaló que con la instalación de las bases referidas no hay renuncia, ni abdicación de soberanía, e incluso las calificó como una ayuda práctica y eficaz contra el narcotráfico y el terrorismo.

Es saludable que exista en la región un grupo de gobiernos que, no obstante provenir de expresiones políticas e ideológicas distintas, estén dispuestos a llamar a las cosas por su nombre, a defender las respectivas soberanías nacionales y a rechazar un acuerdo que implica, en última instancia, una profunda amenaza de desestabilización en el subcontinente.

Contrario a lo que señala Uribe, no hay elemento alguno que justifique la instalación de este tipo de bases en Colombia: como señaló ayer mismo la presidenta de Argentina, el narcotráfico y el terrorismo se tienen que combatir, entre otras cosas, con medidas de inteligencia y contrainteligencia, no con el establecimiento de enclaves militares, y el propio Uribe debería saber, tras la experiencia de la aplicación del desastroso Plan Colombia, que la estrategia antinarco ofrecida desde Washington no arroja saldos particularmente positivos y sí potencia el desarrollo de escenarios de tintes bélicos y de violaciones sistemáticas a los derechos humanos.

En cambio, existen razones de peso para sustentar el rechazo de los gobiernos sudamericanos a la presencia militar de la superpotencia en Colombia: históricamente, Washington ha brindado apoyo a golpes de Estado que asolaron la región el siglo pasado y ha respaldado la imposición de gobiernos títeres, ha mantenido un constante injerencismo económico en estos países, y ha emprendido ofensivas sistemáticas en contra de la integridad territorial y el pleno usufructo de los recursos naturales de las naciones al sur del río Bravo. Por lo demás, sería pertinente que Bogotá prestara atención a lo expresado ayer por el propio Rafael Correa, cuando, al recordar que Estados Unidos ocupó durante años la base de Manta, en territorio ecuatoriano, concluyó: No nos engañemos: no hay cómo controlar lo que los estadunidenses hagan en las bases que les cederá Colombia.

Hasta ahora, el pretendido giro de Obama en materia de política exterior no ha pasado de ser un conjunto de buenas intenciones. En lo que se refiere a Latinoamérica, acuerdos como el que se comenta revierten los avances que pudieran haberse dado a nivel discursivo, reafirman el carácter imperial y colonialista de Washington y sus afanes hegemónicos en la región, además de que permiten ponderar el peso específico que mantienen el Pentágono y el complejo militar-industrial en la política de ese país.

Sería por demás lamentable que el decoro y la dignidad expresados ayer por los gobernantes sudamericanos encontraran como respuesta la misma arrogancia imperial que en su momento demostraron los antecesores de Obama. Cabe esperar que éste exhiba sensatez e inteligencia, comprenda que ni Colombia ni su país enfrentan amenazas que justifiquen el establecimiento de estos enclaves militares y atienda al llamado que le han hecho los gobiernos del sur del continente.

Custodian unos 30 indígenas lencas la embajada de Venezuela en Honduras


Tegucigalpa, 29 de agosto. Alrededor de 30 hombres, mujeres y niños de la etnia lenca de Honduras son los guardianes de la embajada de Venezuela en Tegucigalpa, donde sólo un diplomático se mantiene desafiando la orden de expulsión que hace más de un mes emitió el gobierno de facto.

Leales al presidente constitucional Manuel Zelaya, los indígenas permanecen en la parte exterior de la residencia diplomática, sentados directamente sobre la acera o en rústicas esteras que amortiguan la dureza del piso.

Se les ve bajo un toldo y con una mesa con utensilios de cocina, evidencia de que allí mismo se preparan y consumen los alimentos, para no tener que abandonar la vigilia en ningún momento.

"Estamos aquí por solidaridad con el pueblo venezolano, porque este gobierno golpista (de Roberto Micheletti) quiere expulsar a los compañeros (diplomáticos)", explicó Juan Vásquez, que actúa de improvisado vocero del grupo.

En realidad en el interior de la embajada sólo se encuentra el encargado de negocios Ariel Vargas, luego que el 21 de julio el régimen de facto ordenó la salida de Honduras de todo el personal diplomático venezolano, en represalia por las críticas del presidente Hugo Chávez al golpe de Estado.

Caracas mantiene a Vargas al frente de la misión diplomática para hacer patente que no reconoce al gobierno de Micheletti.

"Y nos solidarizamos con ellos porque nunca nadie se había solidarizado con nosotros los lencas como Venezuela, a través de la Alba (Alternativa Bolivariana de las Américas)", explica Vásquez.


Por primera vez ha llegado a las comunidades lencas que habitan la zona occidental de Honduras –Lempira, La Paz, Santa Bárbara y Comayagua– asistencia médica gratuita y de calidad.

“Los médicos venezolanos y cubanos, que forman parte del programa Operación Milagro, han curado a muchas personas, y a otros que lo han necesitado los enviaron a operarse a Cuba o a Venezuela”, afirma Vásquez.

“Otro logro –agrega– es el programa Yo sí puedo, que ha ayudado a alfabetizarse a muchos lencas que no sabían escribir ni leer. Cuando el huracán Mitch” que devastó a Honduras en 1998, "fueron ellos los primeros que llegaron a la zona para ayudarnos".

Estos son algunos de los programas que el gobierno de Venezuela financió en Honduras, tras el ingreso de este país centroamericano a la Alba hace un año, bajo el gobierno de Manuel Zelaya.

Los lencas quieren el regreso de su presidente, el que dicen que más se ha preocupado por ellos, y están convencidos que más tarde o más temprano regresará.

Asimismo, miembros de las tres confederaciones campesinas de Honduras mantienen ocupado el Instituto Nacional Agrario, una protesta que comenzó días después del golpe militar.

De su lado, el ex embajador hondureño ante la Organización de Estados Americanos (OEA) Carlos Sosa prepara una resolución para que los 33 países miembros rechacen la celebración de elecciones en ese país mientras continúe la crisis política.

La resolución debe ser asumida por al menos una delegación presente en el Consejo Permanente de la OEA, puesto que Honduras fue suspendida tras el golpe de Estado del 28 de junio. El texto sería presentado el martes, el mismo día en que Zelaya, intervendrá ante los embajadores en sesión especial.

"Estamos redactando un proyecto de resolución que aparte de aumentar la presión sobre la gente del golpe, incluye el desconocimiento de todo proceso electoral que se lleve a cabo bajo la tutela del régimen", declaró Sosa.

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domingo, 16 de agosto de 2009

Colombia fuera de base


Por: Horacio Serpa
Gobernador de Santander
Estoy incondicionalmente con Colombia. Soy solidario con el Presidente Uribe en su defensa de los intereses nacionales y respeto su fuero en el manejo de la política internacional. Pero me resulta obligante hacer las siguientes reflexiones.

Nunca se había notado tanto la falta de una política exterior colombiana como ahora, cuando nuestros vecinos nos tiran la puerta en la cara y de poco sirven las giras del Presidente Uribe para explicar las razones que lo llevaron a permitir el uso de siete bases militares por parte de Estados Unidos.

Hoy parece realidad lo que de tiempo atrás se presagiaba: Colombia se convirtió en un vecino problemático, que amenaza la integración latinoamericana y la paz regional; un país que exporta sus problemas domésticos y convierte a sus principales aliados en enconados enemigos.

Durante años se promovió la integración latinoamericana, la apertura a nuevas naciones e incluso presidimos la organización de Países No Alienados. Pero en los últimos años, la única política exterior es la alianza total con Estados Unidos. Primero con Bush, en su cruzada antiterrorista, que convirtió a nuestro país en su socio predilecto, para el que siempre estaban las puertas abiertas y listo el tapete rojo. Y ahora con Obama, un Presidente que genera confianza e inquietudes.

Las cosas han cambiado. Si antes solo se trataba de unos contratistas que actuaban en algunas de nuestras bases, ahora un tratado permitirá que miles actúen en las tres cordilleras y los dos océanos. La paradoja es que con Obama es entrega total y un mensaje de provocación desde un país que tiene en el preámbulo de su Constitución la integración latinoamericana.

¿Por qué ese tratado no se negoció de cara al país, y no se ha presentado a consideración del Congreso de la República? ¿Por qué el Presidente no lo explicó con anticipación a sus colegas? ¿Por qué la Cancillería no dio la cara?

El vecindario está alarmado.
Desde Caracas hasta la Patagonia se escuchan los reclamos. Y de urgencia se están convocando cumbres para sentar a Colombia, pedirle explicaciones y hacerle observaciones. Obama ha tratado de apagar el incendio. Pero es evidente que todo cuanto sucede corresponde a la improvisación de una Cancillería que no cita a la Comisión de Relaciones Exteriores, desconoce el Congreso y no sabe para dónde va.

Hace rato que los problemas domésticos de Colombia se convirtieron en asuntos globales. La guerrilla, el paramilitarismo, el narcotráfico, la delincuencia común, el desplazamiento forzado, son temas que afectan al mundo. Y desde afuera se preguntan qué hacer para contener y protegerse de esos fenómenos. Colombia debería replantearse seriamente el papel que quiere jugar en el ajedrez internacional y pensar en las consecuencias de despreciar a sus vecinos.

Ecuador y Venezuela nos han cerrado sus mercados. Lo que significará más pobreza. ¿Podemos darnos esos lujos en medio de semejante crisis económica mundial? No es válido seguir cogiendo a patadas la lonchera. Lo sensato es rescatar la política y poner a actuar la diplomacia.

Bucaramanga, 12 de Agosto, 2009

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miércoles, 12 de agosto de 2009

La lógica infantil

Por Isabella

Países de la Alianza Bolivariana discutirán sobre el Sucre en Managua


Los países que integran la Alianza Boliviana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) discutirán este miércoles en Managua, la capital nicaragüense, sobre el Sistema Unico de Compensación Regional (Sucre).

El Sucre funcionará como una especie de moneda virtual para el intercambio comercial entre las naciones que integran el bloque de cooperación.

En el encuentro serán abordados, entre otros temas, los excedentes de exportación de los nueve países que forman el ALBA (Bolivia, Cuba, Ecuador, Honduras, Nicaragua, Venezuela, Dominica, Antigua y Barbuda y San Vicente y las Granadinas).

Asimismo, se abordará el tema referente a los potenciales excedentes y requerimientos de importación de cada uno para conformar una base de datos.

La moneda común fue aprobada durante una reunión en abril pasado en Venezuela, donde también fue acogido el reglamento general para la puesta en marcha de una Cámara Central de Compensación, un Comité Monetario Regional y un Fondo de Reservas y Convergencia Comercial.

Al surgir el acuerdo marco del Sistema Único, el presidente venezolano, Hugo Chávez, lo definió como el "primer elemento económico y financiero concreto en la construcción de un espacio regional."

Por su parte, el ministro de Economía y Finanzas de Venezuela, Alí Rodríguez, considera la moneda de unidad como punto de apoyo para acuerdos que comienzan a plantearse en otras latitudes, como es el caso de Rusia y China, con el fin de crear una nueva arquitectura financiera mundial.

La implementación del Sucre no quiere decir que se emitirá una nueva moneda física, sino que será una forma de intercambio electrónico para facilitar las transacciones entre los países integrantes.

Al intercambio, que comienza este miércoles, asisten representantes de todos los países integrantes del ALBA.

La delegación de Venezuela la presidirá el ministro de Comercio, Eduardo Samán, y lo acompaña, entre otros, la viceministra de Comercio Exterior, Yamercy La Rosa.

Por su parte, la delegación cubana, que arribó la noche del martes a Managua, está encabezada por el viceministro primero del Ministerio de Comercio e Inversión Extranjera, Orlando Hernández Guillen.

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lunes, 10 de agosto de 2009

En cuatro años Correa pasó del anonimato a la Presidencia por segundo vez


Rafael Correa ha pasado, en cuatro años, del anonimato político a ser líder de la "revolución ciudadana" y a convertirse hoy, 10 de agosto de 2009, en presidente de Ecuador, por segunda vez consecutiva.

Este economista de 46 años saltó a la arena pública en 2005, cuando formó parte del llamado grupo de los "forajidos", como se denominó a los quiteños que participaron en las protestas contra el Gobierno de Lucio Gutiérrez, que como consecuencia de ello fue destituido por el Congreso.

Después fue durante 106 días ministro de Economía del presidente Alfredo Palacio y ya ahí dejó sentir su oposición a organismos como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, de los que se separó nada más acceder por primera vez a la Presidencia, en 2007, para acercarse más a organismos regionales de crédito.

En 2008 logró el apoyo de la ciudadanía a su proyecto de dotar al país de una nueva Constitución, aprobada en referéndum en septiembre de ese año, y en abril de 2009 ganó la reelección en los comicios para adaptar el país al nuevo marco constitucional.

Tenaz y de temperamento fuerte, lo que le ha valido críticas de arrogancia de parte de la oposición, Correa es el presidente más popular que ha tenido Ecuador en 30 años, aunque en el último mes haya decrecido su respaldo popular a un 40 por ciento, el nivel más bajo desde que llegó a la Presidencia en 2007.

En ello puede haber influido tanto el escándalo originado por los millonarios contratos que tenía uno de sus hermanos, Fabricio Correa, como nuevas denuncias de presuntos vínculos con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que él ha negado.

El dos veces presidente, nacido en Guayaquil el 6 de abril de 1963, es implacable con sus adversarios y responsabiliza de gran parte de los males del país a los partidos políticos tradicionales, a los que él se refiere como la "partidocracia".

La inversión social, una política económica nacionalista, una posición antiimperialista y contra el neoliberalismo y un fervor por la integración latinoamericana han marcado el quehacer de Correa en el Gobierno.

En su segundo mandato se propone profundizar su "revolución ciudadana", dirigida a acabar con la desigual distribución de la riqueza y avanzar hacia el denominado Socialismo del Siglo XXI, que abandera el presidente venezolano, Hugo Chávez.

La oposición ha criticado el acercamiento de Correa a países como Venezuela, Bolivia, Irán y China, pero él asegura que eso no significa un alejamiento de los tradicionales mercados de los productos ecuatorianos, como Estados Unidos o la Unión Europea.

De verbo fácil y con tendencia a responder airado a quienes le critican, Correa no dudó en llamar "canalla" a un diputado que aireó que su padre estuvo en la cárcel por traficar drogas a Estados Unidos.

El presidente de Colombia, Álvaro Uribe, también ha sido blanco de sus iras, desde que en marzo de 2008 el Ejército colombiano lanzó una operación contra un campamento de las FARC en territorio ecuatoriano.

Correa rompió inmediatamente las relaciones diplomáticas con Colombia y así siguen desde entonces, sin que hasta ahora haya habido señal alguna de que esté dispuesto a dar su brazo a torcer en este tema.

La tensión entre los dos países se agravó en julio con la difusión de un vídeo en el que un dirigente de las FARC, el "Mono Jojoy", dice que la guerrilla contribuyó a la campaña electoral de Correa en 2006.

El vídeo, calificado de manipulación y absoluta mentira por Correa, lo mismo que por la guerrilla, involucra a algunas personas que llegaron a ser altos funcionarios del primer Gobierno de Correa con las FARC y con actividades de narcotráfico.

Correa también se ha destacado por su oposición a la presencia de fuerzas militares extranjeras en Sudamérica y concretamente contra un acuerdo que negocian Colombia y EE.UU. para que militares estadounidenses puedan usar bases colombianas.

Precisamente ese acuerdo se conoció después de que se concretara su promesa de no renovar el contrato con EE.UU. para el uso de la base ecuatoriana de Manta, que termina en noviembre de 2009.

Su talante frontal se ha sentido en diversos campos y, por ejemplo, ha criticado las políticas migratorias de los europeos, y lo que considera abusos de las empresas multinacionales, en especial del sector petrolero, en su operación en este país andino.

Ignoró a los que vaticinaron querellas por el cambio de los contratos con las petroleras, por su decisión de no pagar ciertos tramos de la deuda externa o por su pretensión de comprar otros con un 70 por ciento de descuento.

Economista de profesión, con títulos de universidades de Ecuador, Bélgica y EE.UU., Correa se define como un "cristiano de izquierda" y en su proyecto de "revolución ciudadana", que sigue la senda del "Socialismo del Siglo XXI", defiende "la supremacía del trabajo humano sobre el capital".

Correa, que ha escrito varios libros y numerosos artículos sobre economía, está casado con la ciudadana belga Anne Malherbe, con la que tiene tres hijos: Sofía, Anne Dominique y Rafael Miguel.

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domingo, 9 de agosto de 2009

Chávez promueve bases de paz y ordena retorno de embajador a Colombia.


Las declaraciones las ofreció al recibir este viernes en el Palacio de Miraflores, en Caracas, a representantes de Colombianas y Colombianos por la Paz, encabezados por la senadora colombiana Piedad Cordoba y el ex gobernador del Meta, Alan Jara.

El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, indicó este viernes que con la decisión de instalar bases militares en Colombia buscan convertir a ese país en "el Israel de América Latina" y anunció el regreso del embajador venezolano Gustavo Márquez a Bogotá, para impulsar las conformación de "bases de paz" en Colombia y Venezuela, contra la instalación de bases estadounidenses.

Las declaraciones las ofreció al recibir este viernes en el Palacio de Miraflores, en Caracas, a representantes de Colombianas y Colombianos por la Paz, encabezados por la senadora colombiana Piedad Cordoba y el ex gobernador del Meta, Alan Jara, liberado por las FARC en febrero pasado.

En el encuentro participaron intelectuales colombianos y periodistas venezolanos, como el ex vicepresidente José Vicente Rangel y el director del diario caraqueño Ultimas Noticias, Eleazar Díaz Rangel. La reunión se produce un día después del encuentro del presidente venezolano con el ex mandatario colombiano Ernesto Samper, donde se discutió la instalación de 7 bases de Estados Unidos en territorio colombiano, promovida por el gobierno de Álvaro Uribe.



"Nosotros hemos decido oír las voces de Colombia, desentrampar un poco el diálogo que ha estado reducido a encuentros presidenciales, a pleitos y reconciliaciones", explicó el presidente Chávez al tiempo que la senadora Córdoba le agradeció su interés por la situación colombiana.

El presidente venezolano coincidió con los visitantes colombianos en que la decisión del presidente Uribe de instalar bases busca "dinamitar el proceso de integración". "Vemos a Uribe en una gira relámpago, ¿por qué no va a Quito, dónde vamos a estar todos?", se preguntó el presidente en referencia a la reunión de Unasur, la próxima semana en la capital ecuatoriana, a la que el mandatario colombiano anunció que no asistirá.

Chávez indicó además que se debe "retomar con voluntad el camino a un acuerdo en Colombia", en referencia los esfuerzos de los que participó su gobierno y que culminaron en las primeras liberaciones unilaterales de civiles en manos de la FARC, en 2007. "Venezuela está a la orden", indicó.

En torno a la instalación de las bases de EE.UU. el mandatario venezolano remarcó: "no podemos permitir que el imperio norteamericano, las corrientes guerreristas del Pentágono, las corrientes guerreristas en Colombia, a los yanquis les conviene que nosotros terminemos peleando porque es la mejor manera de impedir la unidad. Sólo unido seremos libres", indicó Chávez en otro momento del encuentro.

El presidente Chávez propuso crear "unas bases de paz, si allí abren siete (en referencia a Colombia) aqui abrimos setenta bases de paz para hablar, discutir, sobre la paz", remarcó el mandatario venezolano.

"La decisión de las bases lo que hace es apuntalar más la guerra y no hacia adentro sino hacia afuera. Los yanquis quieren la Faja Petrolifera del Orinoco", alertó el presidente venezolano, acompañado por algunos de sus ministros y el embajador de Venezuela en Colombia, recientemente retirado, Gustavo Márquez.

Alan Jara, liberado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en febrero último agradeció por su parte la labor del presidente Chávez para lograr una solución negociada al conflicto interno colombiano.

"Estando allá en la selva su mediación fue esa luz que permitió ver la libertad después de mucho tiempo. Presidente a usted, a su equipo, muchas gracias", indicó el ex gobernador del Meta, que estuvo en manos de la guerrilla "siete años y siete meses", recordó.


"La liberación del grupo de compatriotas que quedan en la selva tiene que ser un paso hacia otro proceso de una mayor significación estructural", remarcó Chávez y se preguntó: "¿Hasta cuándo Colombia va estar en guerra?". El presidente venezolano indicó que la decisión de instalar las bases estadounidenses "lo que anuncia es más guerra y este conflicto no tiene solución militar, tiene que ser política, humana".

Lilia Solano


Una de las referentes colombianas presentes en el encuentro, la investigadora social Lilia Solano, directora del Proyecto Justicia y Vida indicó que
"frente a la gira muda" del presidente Uribe, Colombianas y Colombianos por la paz "hacemos una gira por la integración latinoamericana", y remarcó que "la inmensa mayoría del pueblo colombiano "no acompaña", la decisión del presidente de instalar "las siete manticas", en referencia a la desmantelada base militar de Manta, en Ecuador.


El presidente Chávez indicó además que Venezuela debe tomar la cuestión de la paz en Colombia "como un tema de Estado", lo que fue aplaudido por los presentes. "Vamos a tomar esto como política de Estado", le dijo a su canciller, Nicolás Maduro y propuso "crear una fundacion de venezolanos y venezolanas por la paz en Colombia".

"No debemos dejar a Colombia sola, no podemos, no debemos. Mientras más nos maltraten, más tenemos que mirar a Colombia" alertó el presidente venezolano.

El presidente de Venezuela, tras escuchar la intervención de los presentes, le indicó al embajador de Venezuela en Colombia Gustavo Márquez que retorne a Bogotá para que continúe trabajando. Márquez había sido llamado a consulta luego que el gobierno colombiano motorizara una denuncia contra Venezuela, por la supuesta provisión de armas de ese país a la guerrilla de las FARC, lo que fue desmentido y calificado de "maniobra" por la gobierno venezolano.

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viernes, 7 de agosto de 2009

Un Golpe hecho a la medida de los lobbistas de la Casa Blanca


Por Amy Goodman
El Presidente de Honduras Manuel Zelaya, que fue derrocado y enviado al exilio en plena madrugada hace poco más de un mes, goza de apoyo mundial para su regreso, con la excepción del gobierno de Obama. A pesar de que Barack Obama inicialmente calificó el derrocamiento de Zelaya por parte de los militares como un golpe, su gobierno dio marcha atrás. La Secretaria de Estado Hillary Clinton dijo que el intento de Zelaya de cruzar la frontera hacia Honduras fue “irresponsable”. ¿Será que los lobbistas que tienen una posición privilegiada en Washington están forjando la política exterior estadounidense?

Lanny Davis fue asesor especial del Presidente Bill Clinton de 1996 a 1998, se desempeñó como abogado, administrador de crisis y vocero a lo largo de los diversos escándalos de Clinton. Davis ha desarrollado una especialidad muy lucrativa como socio de Orrick, Herrington & Sutcliffe, que ofrece un servicio “único de asesoramiento en comunicaciones en situaciones de crisis legal" y brinda apoyo a personas involucradas en investigaciones o escándalos. Según recientes documentos presentados al Congreso, Davis está haciendo lobby para el capítulo hondureño del Consejo de Empresarios de América Latina (CEAL). Zelaya recientemente había aumentado el salario mínimo en Honduras.

Davis declaró ante el Congreso el 10 de julio y dijo que sus clientes “consideran que la mejor oportunidad para una solución es el diálogo entre el Sr. Zelaya y el Presidente [Roberto] Micheletti, con la mediación del Presidente [Óscar] Arias, que está teniendo lugar en este momento en Costa Rica”. Esto lo dijo antes de que la mediación de Arias terminara en un llamado a favor del retorno de Zelaya. El portavoz del golpe César Cáceres dijo: “El anterior presidente de Honduras nunca podrá volver a asumir la presidencia porque ha declarado fracasada la mediación".

Davis continuó su declaración ante el Congreso: “Nadie quiere que se derrame sangre, y nadie debería estar incitando a la violencia”. Sin embargo, varios seguidores de Zelaya fueron asesinados, y ha habido un gran ataque a los medios independientes, lo cual ha provocado que sea muy difícil obtener información.

En una comunicación telefónica que mantuve con Zelaya cuando se encontraba en Nicaragua, cerca de la frontera con Honduras, le pregunté acerca de la reticencia de Obama a utilizar la palabra golpe. Me dijo: “La humanidad entera, gobiernos, organismos internacionales, todos los abogados y jueces del mundo han calificado el hecho de capturar a un presidente a las cinco de la mañana sin hacerle ningún juicio, capturarlo a balazos, como un golpe de Estado. Nadie duda de que eso es un golpe de Estado.”

Bennet Ratcliff, otro personaje vinculado al gobierno de Clinton, fue un asesor fundamental del presidente de facto Micheletti durante las negociaciones de Costa Rica. Según la biografía que figura en la página web de su empresa, Ratcliff creó “anuncios de televisión y radio para las campañas del Presidente Bill Clinton de 1992 y 1996”. Otra socia de la empresa, Melissa Ratcliff, “trabajó como estratega de comunicaciones para la Casa Blanca durante el gobierno de Clinton”. Su empresa promete “acceso a autoridades clave y personas influyentes”.

El lobbista Roger Noriega tiene objetivos similares en contra de Zelaya. Noriega fue Subsecretario de Estado para América Latina durante el gobierno de George W. Bush y es ex asistente del Senador Jesse Helms. Noriega fue contratado para hacer lobby a favor del golpe por la Asociación Hondureña de Maquiladoras, propietarios de fábricas que exportan productos, principalmente a Estados Unidos, y pagan salarios muy bajos.

Tanto Noriega como Davis representan a los intereses empresariales que se benefician del “libre comercio” con Estados Unidos. Zelaya, electo originalmente con el apoyo del sector empresarial hondureño, dio un giro hacia políticas más populares. Recientemente hizo que Honduras pasara a formar parte del bloque comercial Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), conformado por países como Venezuela y Bolivia para contrarrestar el dominio económico de Estados Unidos.

Durante la campaña presidencial de Hillary Clinton, Davis repitió una y otra vez la afirmación de que Obama no sería capaz de manejar una crisis “si lo llamaban a las 3 de la madrugada”.

En su reciente vista a África, Obama habló sobre la importancia de la democracia. Sin embargo, en su propio patio trasero hay un golpe de Estado y su gobierno ha hecho muy poco para revertirlo. Obama viajará a México el 9 de agosto para reunirse con el Presidente Felipe Calderón y el Primer Ministro canadiense, Stephen Harper. Se prevé que Honduras sea uno de los temas de la agenda. La llamada a las 3 de la madrugada ya se hizo. ¿A quién escuchará Obama? ¿A la democracia, o a los “expertos” contratados por los intereses especiales, contra quienes Obama prometió el cambio?

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domingo, 2 de agosto de 2009

Los enviados del Pentágono


En Washington, durante el mes de junio, una comisión de funcionarios colombianos y estadounidenses, encabezada por expertos del Pentágono y del Departamento de Estado, estuvo revisando el borrador de un nuevo acuerdo de cooperación militar entre Estados Unidos y Colombia, que permitiría suplir las funciones que venía cumpliendo el Puesto Militar de Operaciones Avanzadas de la base militar de Manta (FOL, por su sigla en inglés), una zona de 27 hectáreas, el 5 por ciento del área total de la base ecuatoriana -22 edificaciones entre comedores, dormitorios, oficinas, bodegas, rampas para aeronaves, hangar y estación de bomberos-, que deberá ser despejada en noviembre cuando vence el convenio de 10 años firmado en 1999 por el gobierno del presidente Jamil Mahuad y según el cual aviones y equipos de inteligencia estadounidenses podían operar desde allí para interceptar vuelos del narcotráfico.

A finales de 2008, el presidente Rafael Correa notificó a Estados Unidos la decisión de no renovar el acuerdo. Lo hizo poco después de que su gobierno revelara un informe según el cual el ataque al campamento de 'Raúl Reyes' en territorio ecuatoriano, el 1º de marzo, habría contado con el apoyo de un avión estadounidense que estaba en la base de Manta, acción que fue rechazada por la OEA como una violación de la soberanía y que ocasionó la ruptura de relaciones diplomáticas entre Bogotá y Quito. No obstante, el anuncio de Correa era la confirmación de una decisión tomada el 1º de abril por la Asamblea Nacional Constituyente de no permitir "el establecimiento de bases militares ni de instalaciones extranjeras con propósitos militares".

Y aunque el convenio vence en noviembre, Washington anunció en mayo pasado que sus efectivos saldrían en septiembre, que en julio harían el último vuelo desde allí y que luego iniciarían el traspaso de las instalaciones y la infraestructura a Colombia. La noticia fue muy bien recibida por el gobierno de Correa que, por medio del canciller Falconí, advirtió que "nunca volverá a repetirse una política de entreguismo, de ceder parte del territorio nacional".

Mientras tanto, en Washington la comisión de expertos trabajaba intensamente y analizaba cómo sería la operación desde cinco bases militares colombianas ya definidas por las partes, cuyo uso deberá servir para potenciar operaciones contra el narcotráfico en las dos costas, e intentaba resolver puntos críticos y dirimir diferencias en aspectos muy sensibles. Entre los puntos críticos figuran la pretensión de Washington de darles inmunidad judicial a los militares y contratistas que vendrían al país y la forma de zanjar los posibles desacuerdos.

Las negociaciones comenzaron hace cuatro meses y se han dado en el mayor secreto, pero fueron especialmente intensas, sobre todo en vísperas de la reunión de los presidentes Barack Obama y Álvaro Uribe el lunes pasado.

CAMBIO ha podido establecer con fuentes en Washington, que el acuerdo comprende operaciones militares estadounidenses en tres de las más importantes bases de la Fuerza Aérea Colombiana y en dos instalaciones estratégicas de la Armada Nacional: la base de Palanquero o Germán Olano (ver mapa haciendo clic aquí), entre Cundinamarca y Caldas; la Alberto Pouwels en Malambo, Atlántico; la base de Apiay o Capitán Luis Fernando Gómez Niño, en Meta; la ARC Bahía de Málaga en el Pacífico, y la ARC Bolívar en Cartagena (ver mapa haciendo clic aquí).

La base de Palanquero, en la margen derecha del río Magdalena, en Puerto Salgar, es considerada la principal unidad operativa de la FAC y resulta estratégica para las operaciones de aviones dotados con equipos de inteligencia, y para los de transporte de tropa y material pesado. La base tiene dos hangares con capacidad para 60 aviones y, según el Pentágono, con algunas adecuaciones especiales su pista de 3.500 metros -la más larga del país- tendrá capacidad suficiente para el despegue y aterrizaje simultáneo de hasta tres aeronaves.

La Alberto Pouwels, sede del Comando Aéreo de Combate No. 3, opera en el área del aeropuerto Ernesto Cortizos de Barranquilla y presenta ventajas logísticas y operativas. Es base habitual de operaciones de aviones A-37B, llamados "los dragones del Caribe", que se usan en misiones contrainsurgentes, y de un escuadrón táctico compuesto por más de 300 helicópteros. Desde allí operaría parte de la flotilla de aviones P-3 Orión, más conocidos como "aviones espías".

Por su parte, Apiay es la punta de lanza de las operaciones contra los frentes del bloque oriental de las Farc. Allí se concentran las operaciones de una flota de aviones AT-27 Tucanos y Supertucanos, y cuando el acuerdo entre en vigencia, la base será el centro de operaciones de aviones de reconocimiento y de los Awacs que son una especie de radares volantes de gran alcance.

La bahía de Málaga y la base naval ARC Bolívar de Cartagena serán centros de operaciones de barcos de interdicción en coordinación con aviones P-3 Orión, temidos por los narcotraficantes por su precisión para detectar e identificar blancos en altamar.

En cuando al número de personas destacadas a las diferentes bases, no hay por lo pronto nada claro, pero una de las cláusulas del acuerdo lo condiciona a la capacidad de las bases seleccionadas. ¿Serán más de las 270 personas destacadas en la base Eloy Alfaro de Manta, entre miembros de la Marina, la Fuerza Aérea, la Guardia Costera, la Patrulla Costera y contratistas civiles? Es una pregunta sin resolver.

En principio, el acuerdo contempla que la utilización de las instalaciones militares colombianas será parcial y limitada a las necesidades de operaciones que, en su mayor parte, serán preventivas del delito. Sin embargo, los negociadores de Estados Unidos han hecho saber que si bien no pretenden interferir en el ejercicio del mando de los oficiales colombianos en las bases, harán valer la autonomía de los militares estadounidenses cuando las operaciones trasciendan las fronteras colombianas.

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